Von der Leyen intenta abrir nuevas puertas para la UE en India
A pesar de la buena voluntad de ambas partes, los estrechos lazos de la India con Rusia y las fuertes diferencias de opinión sobre el comercio y la agricultura pueden dificultar las negociaciones
Bruselas (Euractiv.com/.es) – La Unión Europea (UE) parece cada vez más una «isla» en el mundo, con una OTAN debilitada, China aumentando su peso en el mundo y una Rusia que sigue amenazante. En ese difícil contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaja mañana jueves a la India para intentar abrir nuevas puertas al bloque comunitario.
La alemana (CDU/PPE) viajará junto a 21 Comisarios para, según el lenguaje comunitario, «impulsar los lazos» con la quinta economía del globo.
La gira oficial se produce en un momento complejo, en el cual el bloque intenta mejorar sus relaciones comerciales con varios países clave, entre ellos con los socios del Mercosur y el Sudeste Asiático.
En el marco de la visita se celebrará el segundo Consejo de Comercio y Tecnología UE-India (TTC), uno de los dos únicos formatos de este tipo, el otro es un foro bilateral de la UE con Estados Unidos.
En ese sentido, fuentes de la UE han asegurado que «ya estaba identificada y planificada desde hace bastante tiempo una nueva perspectiva de mayor cooperación (con India)».
«Pero el momento de esta visita es, por supuesto, especialmente interesante dados los acontecimientos mundiales a los que nos enfrentamos», añade un funcionario europeo, bajo condición de anonimato.
Prioridad estratégica
Bruselas comunicó recientemente a los embajadores de la UE que considera la relación con India una «prioridad estratégica», según fuentes cercanas al ejecutivo europeo.
En un programa de trabajo de la Comisión para este año al cual tuvo acceso Euractiv, se afirma que Bruselas tiene previsto presentar una nueva Agenda Estratégica UE-India en primavera.
Según un borrador de la declaración conjunta tras esta visita, al cual tuvo acceso Euractiv, está previsto que ambas partes destaquen la «profundización de las relaciones bilaterales» y la «creciente convergencia estratégica» entre la UE y la India.
Funcionarios de la UE aseguran que el bloque debe explorar formas de cooperar más estrechamente en materia de seguridad y defensa, además de considerar los beneficios mutuos de mejorar las relaciones económicas, incluida la mejora de las cadenas de suministro y la inversión extranjera directa.
Por otra parte, también está previsto reforzar el compromiso mutuo en la agenda de seguridad de la región Indo-Pacífica.
«Están fundamentalmente interesados en un Indo-Pacífico libre, abierto y seguro. Pero también creemos que los avances territoriales rusos en Ucrania están muy vinculados al proceso de seguridad euroasiático y de Asia Oriental», añadió la fuente.
James Crabtree, experto del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), explica a Euractiv que «los dirigentes indios también se enfrentan a una nueva era compleja e impredecible en la política estadounidense».
«En relación con los acontecimientos en Washington (el nuevo «estilo» de gobernar de Donald Trump), unos lazos más fuertes con Europa pueden proporcionar un equilibrio útil mientras India se sigue situando entre las principales potencias mundiales», añade el investigador.
Conexión con Rusia
Sin embargo, un tema clave para abordar con la UE serán los estrechos vínculos de Nueva Delhi con Moscú.
El primer ministro indio, Narendra Modi, visitó Rusia en dos ocasiones en 2024, y está previsto que el presidente ruso, Vladimir Putin, le «devuelva el favor» este año.
Desde la invasión rusa de Ucrania, los países occidentales han criticado la gran cercanía de India con Putin, además de la decisión de Nueva Delhi de no condenar la invasión y su negativa a sumarse a las sanciones internacionales contra Rusia.
Un posible avance en las conversaciones de paz entre Estados Unidos y Rusia sobre Ucrania podría dar a Europa un nuevo impulso para un acercamiento de India a Occidente.
Pero por ahora, una de las principales quejas de la UE es que, a pesar de las sanciones occidentales, las refinerías indias se han beneficiado de la reducción de los precios del petróleo ruso.
Nueva Delhi ha contribuido a convertir el crudo ruso en gasóleo y gasolina para el mercado mundial y, con ello, a alimentar la maquinaria bélica de Moscú.
Funcionarios de la UE al tanto de los preparativos de esta gira de la Comisión Europea comentaron a la prensa que el bloque comunitario tiene previsto plantear la espinosa cuestión de la aplicación de las sanciones a Moscú ante sus homólogos indios, aunque matizaron que no está previsto que el asunto del petróleo ruso ocupe un lugar destacado en las reuniones.
«Deberíamos dejar de criticar a la India por las compras de petróleo a Rusia, pero ése es el objetivo equivocado, ya que todos los productos refinados van a parar a compradores europeos», explica un diplomático de la UE.
«En cambio, deberíamos censurarles por las exportaciones de alta tecnología a Rusia, ya que así sabrán que tienen un problema», añadió.
Aunque Rusia ha sido el principal proveedor de material de defensa de India durante las dos últimas décadas, con un 65% de las compras totales de armas de origen ruso, Nueva Delhi se ha esforzado por reducir gradualmente su dependencia de Moscú.
A largo plazo, fuentes diplomáticas de la UE apuntan a que un futuro acuerdo estratégico con Nueva Delhi podría incluir la venta de material bélico europeo. Francia, por ejemplo, ha dado un paso decisivo en ese sentido con un reciente acuerdo multimillonario para suministrar a India aviones de combate.
El reciente refuerzo de las relaciones entre Rusia y China, que incluye una mayor cooperación militar y un aumento de los suministros de armas rusas, ha hecho recelar a Nueva Delhi.
«Si somos inteligentes, también podemos utilizar eso en nuestro beneficio, y decirles: ‘mirad, vuestro enemigo es nuestro enemigo’, así que cooperemos más estrechamente», explica otro diplomático de la UE.
¿Reactivación de las conversaciones comerciales?
Es probable que las diferencias de opinión sobre asuntos comerciales, que han avanzado lentamente en los últimos años, sean un obstáculo para estrechar lazos.
Bruselas y Nueva Delhi reanudaron las negociaciones comerciales en 2022 tras más de ocho años de estancamiento de los contactos sobre un acuerdo comercial global (ALC). El nuevo impulso se fundamenta en el deseo europeo de desvincularse cada vez más de China.
Para la UE, un acuerdo de libre comercio con India encajaría en la estrategia del bloque de aumentar su compromiso con la región Indo-Pacífica.
Pero la lentitud en la creación de los tres grupos de trabajo sobre un futuro acuerdo centrado en tecnologías estratégicas; tecnologías digitales, ecológicas y de energías limpias; y cadenas de valor, comercio e inversión resilientes -que se ha prolongado durante casi un año- ha frenado las expectativas de que se puedan conseguir rápidamente resultados tangibles, según afirman funcionarios de ambas partes.
Los defensores de un acuerdo creen que un mayor acceso al gigantesco mercado indio podría reducir la dependencia del bloque europeo de China.
Sin embargo, fuentes de la UE insisten en que la idea de sustituir los ingentes intercambios comerciales del bloque comunitario con Pekín sería la opción errónea.
Un acuerdo podría suponer un aumento de las importaciones de bienes esenciales procedentes de la India, entre ellas aviones, maquinaria eléctrica, productos químicos y diamantes, así como en el terreno de los servicios digitales.
La UE ha presionado para que se reduzcan los aranceles y lograr un mayor acceso a los mercados indios para sus exportaciones de automóviles, bebidas alcohólicas y productos agroalimentarios, entre ellos queso.
La India, por su parte, se ve más beneficiada en el sector de los servicios y desearía un acceso más fácil a la UE para los profesionales indios. Nueva Delhi también busca una ventaja competitiva para sus exportaciones principales a la UE, entre ellas prendas de vestir, acero, productos petrolíferos, maquinaria eléctrica y productos farmacéuticos.
Los jefes de Estado y de Gobierno del bloque y de la India aseguraron en su día con optimismo que el objetivo era llegar a un acuerdo antes de 2024.
Sin embargo, no se ha avanzado mucho desde entonces. Nueva Delhi reprocha a la UE la aplicación de normas «irracionales» tanto en agricultura como en protección del medio ambiente.
Otro obstáculo importante es la agricultura. Las diferencias entre ambos sistemas -y su importancia estratégica para el empleo y la economía- son notables.
India, que alberga a casi el 18% de la población mundial, ha conseguido que sus sectores agrícola, forestal y pesquero contribuyan en un 16% al PIB en 2023. Estos sectores también emplean al 44% de la población activa. En cambio, el sector agrícola de la UE sólo emplea al 5% de sus trabajadores y representa el 1,3% del PIB.
El azúcar es uno de los muchos productos que podrían convertirse en un punto de fricción. Algunos Estados miembros de la UE, entre ellos Alemania, consideran que la agricultura debería quedar excluida de un acuerdo de libre comercio para acelerar las negociaciones y que, en su lugar, habría que centrarse en la industria y la tecnología.
Nueva Delhi no es partidaria de ese planteamiento ya que se considera que la agricultura es la parte más importante de un futuro acuerdo.
En ese sentido, el ministro indio de comercio, Piyush Goyal, aseguró en octubre pasado que no se podrá llegar a un acuerdo de libre comercio si la UE insiste en acceder al sector lácteo del país.
Ante el estancamiento de las negociaciones sobre ese punto, varios diplomáticos de los Estados miembros han mostrado su disposición a llegar a un acuerdo menos ambicioso centrado en la tecnología y la industria.
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(Editado por Fernando Heller/Euractiv.es)