Las ONG europeas temen el último golpe de Trump a la ayuda al desarrollo
La congelación de la ayuda al desarrollo por parte de la agencia estadounidense USAID, sumada a los recortes de muchas capitales de la UE, hace que las ONG ya estén sufriendo las consecuencias
Bruselas (Euractiv.com/.es) – La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de congelar durante 90 días los programas de ayuda de emergencia y de cooperación al desarrollo ha generado profunda incertidumbre entre las ONG europeas y del otro lado del Atlántico.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) -el antiguo pilar del ecosistema humanitario mundial- distribuyó 62.400 millones de dólares en ayuda en 2023 a más de 130 países, según la OCDE. el 47% de la ayuda mundial fluyó desde Washington.
Sin embargo, en su primer día en la Casa Blanca, el presidente de EE.UU. dio la vuelta a la tortilla de un plumazo y congeló los desembolsos de ayuda durante 90 días.
Los acontecimientos posteriores han dejado claro que es inminente un cierre permanente de la agencia y su eventual absorción por parte del Departamento de Estado.
El pasado domingo, Elon Musk -encargado por el presidente de recortar el gasto público- describió la agencia como una «organización criminal» y declaró que es «hora de que muera».
Este viernes, todo el personal de USAID «estará de baja administrativa en todo el mundo», según un comunicado publicado en el sitio web de la organización.
El impacto ya ha tenido eco al otro lado del Atlántico, y las ONG europeas temen sus efectos a corto plazo.
«Ya se han suspendido muchos programas», asegura Olivier Bruyeron, presidente de Coordination Sud, una red de 182 ONG francesas que trabajan en programas de solidaridad internacional.
«Nuestra principal preocupación es no poder seguir trabajando para apoyar a las poblaciones más vulnerables», agrega.
El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró la semana pasada que ciertas formas de «ayuda humanitaria» -definida como «medicamentos que salvan vidas, servicios médicos, alimentos, refugio y ayuda de subsistencia»- estarían exentas de la congelación de fondos.
Pero los programas de ayuda al desarrollo a medio y largo plazo -incluidos los centrados en la educación sexual o la atención sanitaria- se frenarán con casi toda seguridad.
«Todas las ONG esperan con angustia para saber si sus programas encajan en las categorías definidas por las autoridades estadounidenses, pero lo cierto es que nadie lo sabe, porque ya nadie en USAID responde», explica un cooperante francés afincado en Asia, que teme una importante oleada de despidos.
Las grandes ONG francesas de ayuda de emergencia suelen recibir entre el 30% y el 40% de su financiación de fuentes estadounidenses, otro 30% o 40% de fondos europeos -principalmente a través del proveedor de ayuda de emergencia de la Unión Europea, la DG ECHO- y alrededor del 10% de fuentes francesas.
La financiación de la UE, en el aire
En Bruselas, mientras tanto, las ONG temen un doble golpe: no sólo tienen que llenar el vacío presupuestario que dejará la USAID, sino que también podrían tener problemas para acceder a los fondos de la UE.
Gran parte de la ayuda de la UE se distribuye a través de programas de Acción Multidonante, en los cuales la financiación depende de que los beneficiarios obtengan apoyo de múltiples fuentes.
En teoría, si los beneficiarios pierden la financiación de EE.UU., también peligra la de la UE.
La Comisión Europea aún no se ha pronunciado públicamente sobre si la retirada de USAID tendrá repercusiones en la financiación de la DG ECHO, ni sobre qué parte de los 1.900 millones de euros de ayuda que entregará este año podría verse afectada por problemas de cofinanciación.
Pero un portavoz de Bruselas envío un mensaje tranquilizador a las ONG que operan sobre el terreno.
«Desde la perspectiva de la UE, nuestra posición como principal donante humanitario (a escala mundial) no ha cambiado», explicó la fuente de la Comisión a Euractiv.
«No daremos un paso atrás en nuestros compromisos humanitarios. Nuestra ayuda continuará, para salvar vidas y aliviar el sufrimiento en todo el mundo», subrayó el portavoz de Bruselas.
Los donantes fiables de Europa reducen su ayuda
Históricamente firme defensora de la ayuda al desarrollo y la solidaridad internacional, Francia, al igual que Estados Unidos, ha reducido drásticamente sus compromisos financieros en los dos últimos años.
Según el anteproyecto de presupuesto para 2025, la ayuda humanitaria francesa se reducirá en 2.100 millones de euros, un 37% menos que el año anterior.
«El Gobierno justifica estos recortes por limitaciones presupuestarias», afirma Bruyeron.
«Pero, dada su magnitud, reflejan claramente una opción política: la de replegarse sobre sí mismo, como estamos viendo en Estados Unidos y otros países», asegura.
Otros países europeos, entre ellos Reino Unido y Alemania, también han anunciado recortes de la ayuda exterior para 2025.
«Estamos consternados por estas reducciones, sobre todo teniendo en cuenta que el año pasado hubo 120 conflictos activos en todo el mundo, según la definición del Comité Internacional de la Cruz Roja, todo un récord», explica a Euractiv Anne Hery, directora de promoción y relaciones institucionales de Handicap International.
Los conflictos duran más, son más urbanos y afectan a más civiles, añade, todo ello en un momento en que «la ayuda internacional se utiliza cada vez más como arma política».
«Está claro que hemos entrado en una nueva era», advierte la experta.
///
(Editado por Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)