Las elecciones en Armenia confirman el rumbo proeuropeo a pesar de las advertencias de Moscú

Sin embargo, las autoridades armenias siguen siendo cautelosas a la hora de enmarcar su política exterior como una elección binaria entre Moscú y Bruselas.

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Las banderas de Europa y Armenia. [Foto: Danil Shamkin/NurPhoto via Getty Images]

EREVÁN – La victoria del primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, ha reforzado el giro de Ereván hacia Occidente, lo que allana el camino para nuevas tensiones con Rusia, ya que Moscú busca mantener su influencia en el Cáucaso Meridional.

Dos días antes de las elecciones parlamentarias de Armenia del domingo, la Plaza de la República, en el centro de Ereván, se llenó de miles de simpatizantes que asistieron al último gran mitin de campaña de Pashinyan.

La confianza mostrada se reflejó en las urnas: el partido gobernante proeuropeo Contrato Civil obtuvo el 49,81 % de los votos, asegurándose 64 escaños en el parlamento de 101 diputados.

Varios líderes de la oposición, entre ellos Samvel Karapetyan, han impugnado los resultados, calificándolos de «vergonzosos» y alegando persecución política. Miembros de su partido Armenia Fuerte, de tendencia promoscovita, han sido detenidos por presuntas infracciones electorales y otros delitos penales. Karapetyan, el principal rival de Pashinyan, obtuvo el 25 % de los votos.

El resultado, sin embargo, otorga a Pashinyan un claro mandato para continuar con la reorientación diplomática pro-UE que ha llevado a cabo en los últimos años.

Restablecer los lazos con Turquía

El líder armenio ha tratado de normalizar las relaciones con la vecina Azerbaiyán tras más de tres décadas de conflicto por la región de Nagorno-Karabaj, al tiempo que ha impulsado los esfuerzos para restablecer los lazos con Turquía, cuyas relaciones con Armenia han permanecido congeladas durante décadas.

En su discurso de victoria, Pashinyan afirmó que los armenios habían «votado por la paz» y expresó su esperanza de que el resultado generara «reacciones positivas por parte de Turquía y Azerbaiyán».

Las elecciones fueron «un auténtico referéndum sobre el futuro del país», según Richard Giragosian, director del Centro de Estudios Regionales con sede en Ereván.

Pero el cambio más profundo es la ruptura gradual de Armenia con su antigua dependencia de Rusia en materia de seguridad. Moscú ha visto cómo su influencia se ha ido desvaneciendo desde la ofensiva militar de Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj en 2023, y lo que muchos armenios consideraron un fracaso del Kremlin a la hora de proteger a su aliado.

Presión de Moscú

Las relaciones entre Ereván y Moscú se deterioraron aún más durante la campaña. Funcionarios armenios y varios observadores acusaron a Rusia de ejercer presión mediante mensajes políticos y restricciones comerciales dirigidas a las exportaciones armenias, entre las que se incluyen frutas, verduras, bebidas alcohólicas y otros productos agrícolas.

«Vemos cómo se avecina una tormenta en el horizonte: un resurgimiento de Rusia que busca recuperar el poder y la influencia que ha perdido en Armenia», afirmó Giragosian. «Su principal palanca ya no es la seguridad, sino la economía y el comercio».

El día de las elecciones, el viceprimer ministro ruso Alexei Overchuk reiteró las preocupaciones de Moscú por el estrechamiento de los lazos de Armenia con la UE. «La UE se ha transformado efectivamente de una unión económica en una alianza político-militar», afirmó. «Hemos señalado este punto a la atención de nuestros colegas, amigos y aliados armenios, y seguimos haciéndolo, para que reflexionen sobre sus acciones».

Overchuk también argumentó que Armenia, como miembro de la Unión Económica Euroasiática —un bloque de libre comercio dominado por Rusia que agrupa a varias antiguas repúblicas soviéticas—, debería celebrar un referéndum sobre su futura pertenencia, afirmando que la integración simultánea tanto en la UEEA como en la UE era imposible.

Por su parte, Bruselas acogió con satisfacción el resultado. Ursula von der Leyen elogió la asociación de la Unión con «una Armenia democrática que se acerca cada vez más a Europa», mientras que numerosos líderes europeos felicitaron a Pashinyan por su victoria.

Sin embargo, las autoridades armenias siguen siendo cautelosas a la hora de enmarcar su política exterior como una elección binaria entre Moscú y Bruselas. Esa cautela se hizo patente en la Plaza de la República. Miles de seguidores celebraron la reelección de Pashinyan bajo un mar de banderas armenias. Las banderas de la UE, por el contrario, brillaron por su ausencia.

(Editado por cs, mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)