Los datos de Eurodac ponen a prueba la normativa de la UE en materia de migración

Ahora se tiene una idea más clara del origen de los solicitantes de asilo, lo que plantea la cuestión, con gran carga política, de quién debe asumir la responsabilidad.

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Eurodac se centra principalmente en detectar irregularidades. [Foto: Getty Images / Graphic by Miriam Sáenz de Tejada]

La UE lleva años desarrollando un sistema para hacer un seguimiento de los puntos de entrada de los solicitantes de asilo y los migrantes irregulares a su territorio, del lugar donde solicitan asilo por primera vez y de su destino posterior.

Eurodac se centra principalmente en detectar irregularidades, como cuando un solicitante de asilo se desplaza a otro país tras haber entrado inicialmente en la UE por otro lugar. En 2025, la base de datos de huellas dactilares más importante de la UE detectó más de 210.000 casos en los que un solicitante de asilo ya había sido registrado en otro país de la UE.

Encontrar a alguien es una cosa, pero decidir qué país debe ocuparse de su caso es otra muy distinta.

Los países del sur de Europa, por donde entra la mayoría de los migrantes en la UE, se quejan de que gran parte de esa responsabilidad recae sobre sus hombros. A los gobiernos situados más al interior de la UE y del espacio Schengen les preocupa que los migrantes se desplacen hacia sus territorios, cuando las denominadas normas de Dublín establecen que las solicitudes de asilo deben tramitarse en el país de entrada.

Los traslados realizados en el marco de este sistema ilustran el problema. Según cifras de la Comisión Europea, el año pasado solo alrededor del 15 % de las solicitudes para trasladar a los solicitantes de asilo al primer país de entrada dieron lugar a un traslado efectivo.

Ahora Bruselas apuesta por que la entrada en vigor del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo a principios de este verano —repleto de reformas, entre ellas un Eurodac reforzado— pueda lograr lo que el mero seguimiento no consiguió: que los países asuman su responsabilidad.

Un panorama ya conocido

Sobre el papel, las cifras de Eurodac dibujan un panorama ya conocido. Italia fue el país que más datos envió al sistema en 2025. Alemania ocupó el segundo lugar, seguida de Grecia, España y Francia; estos cinco países representaron, en conjunto, el 74 % de todos los datos compartidos a través del sistema.

Alemania es la excepción. A diferencia de los demás países, no tiene frontera exterior con la UE, pero registra no solo el mayor número de «coincidencias» —resultados positivos— en Eurodac, sino también la mayor proporción de solicitudes de asilo: el 20 % del total de la UE.

Las cifras podrían sugerir que las preocupaciones sobre los movimientos secundarios están bien fundadas —con personas que llegan al sur de Europa y posteriormente se adentran más en el continente—. Pero Jasmijn Slootjes, directora del Instituto de Política Migratoria de Europa (MPI), afirmó que las cifras son más complejas.

Para empezar, alrededor de tres cuartas partes de los registros de Alemania en Eurodac se refieren a solicitudes de asilo. Lo que destaca dentro de esa cifra, según Slootjes, son las «coincidencias» internas.

De los más de 114.000 casos de Alemania en los que los datos biométricos coincidieron con un registro ya almacenado en la base de datos de la UE, casi la mitad correspondían a personas que ya habían presentado una solicitud en la propia Alemania, lo que genera «coincidencias dobles» que inflan las cifras. Slootjes también señaló que más de 30.000 solicitantes de asilo presentaron su solicitud por primera vez en Alemania y posteriormente se trasladaron a otro país de la UE, lo que acerca sus cifras a las de Francia.

«Un número de traslados potenciales mucho mayor»

Sin embargo, es tras las «coincidencias» de datos cuando el sistema encuentra dificultades en la práctica. En 2025, los países de la UE presentaron 111.708 solicitudes de traslado en virtud del Reglamento de Dublín, pero solo se llevaron a cabo 16.620 traslados, según la Comisión.

«Los datos apuntan a un número de traslados potenciales mucho mayor que el que se está produciendo en la práctica», declaró Slootjes a Euractiv.

Bajo el antiguo sistema de Dublín, sustituido por las nuevas normas este verano, los países de primera línea tenían pocos incentivos para llevar a cabo los traslados, ya que los retornos fallidos podían, tras seis meses, devolver la responsabilidad al país en el que se encontraba el solicitante de asilo. «No existía una estructura de incentivos real que animara a los Estados miembros a aceptar estos traslados de Dublín», señaló Slootjes.

En España, Italia y Grecia, los Gobiernos sostienen que el sistema de Dublín hacía recaer una carga excesiva sobre los países de primera entrada. Los países del norte han replicado que es necesario hacer cumplir esas mismas normas.

Mecanismo de solidaridad

El Pacto intenta tender un puente entre ambas posiciones a través de su mecanismo de solidaridad, que permite a los países sometidos a presión acoger a solicitantes de asilo reubicados, recibir contribuciones financieras u otras formas de apoyo de los demás Estados miembros. Pero incluso ese acuerdo está siendo cuestionado.

Algunos Estados miembros del norte han presionado para excluir a Italia y Grecia del fondo de solidaridad porque, supuestamente, no han respetado sus obligaciones de reubicación. «Primero hay que cumplir con Dublín, y luego se obtiene la solidaridad», afirmó Slootjes.

La teoría es que la solidaridad debería suponer un incentivo para que los países respeten las normas sobre responsabilidad, pero sigue sin estar claro si eso funciona en la práctica.

Los compromisos del fondo de solidaridad de este año ya están por debajo de la propuesta inicial del Pacto: solo 21.000 reubicaciones y 420 millones de euros en ayuda financiera para los países sometidos a presión migratoria. Slootjes señaló que muchos Estados miembros también prefieren realizar aportaciones financieras o de otro tipo antes que aceptar reubicaciones.

Mejorar la cooperación entre los países de la UE

Alberto-Horst Neidhardt, analista político sénior del European Policy Centre (EPC), se muestra optimista. Considera que la ampliación de la base de datos forma parte de un esfuerzo por hacer que la política migratoria se base más en datos contrastados y por mejorar la cooperación entre los países de la UE. Sin embargo, sigue habiendo una diferencia entre disponer de información y actuar en consecuencia.

«Aunque el sistema sea mucho más eficaz y se vuelva a registrar a las personas de forma más sistemática, eso no garantiza necesariamente la cooperación entre los Estados miembros», afirmó Neidhardt.

Italia ilustra el problema, señaló. Aunque cumpliera todos los requisitos de Eurodac, podría seguir negándose a asumir la responsabilidad de las personas que se hubieran trasladado desde Italia a otro país de la UE.

Grecia, por su parte, ha estado trabajando para resolver los problemas administrativos y de infraestructura que afectaban anteriormente a su sistema, explicó Neidhardt. Italia sigue siendo más problemática.

Por lo tanto, el éxito dependerá de combinar la voluntad política de aplicar las normas con la capacidad administrativa para hacerlo, lo que incluye personal suficiente y una infraestructura informática adecuada. «Hay un componente de voluntad, pero también uno de capacidad», señaló Slootjes.

Incluso si ambos aspectos mejoran, las cifras no reflejarán necesariamente una situación clara en materia de migración. El Eurodac ampliado abarcará más categorías de personas, lo que significa que se espera que aumenten los registros con «coincidencia» simplemente porque el sistema está captando un mayor número de ellos.

(Editado por bw, cs /Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)