Los medios de comunicación húngaros, en plena agitación
Los medios de comunicación del país están desapareciendo, un periódico histórico de izquierdas se encuentra al borde del abismo y estalla una nueva polémica sobre la injerencia de la política en los medios.
BUDAPEST – El panorama mediático y periodístico de Hungría está atravesando los cambios más radicales y turbulentos de los últimos diez años.
Tras la derrota de Viktor Orbán y su partido, el Fidesz, en abril, un imperio mediático fuertemente centralizado construido bajo su administración desde 2010 —el conglomerado Mediaworks— ha comenzado a desmoronarse a medida que se agotan los lucrativos contratos gubernamentales financiados por el Estado.
Al mismo tiempo, este cambio histórico ha provocado el colapso de medios de comunicación de la oposición con más de un siglo de historia, mientras que el nuevo Gobierno de Tisza recluta de forma agresiva a destacados periodistas del sector privado para integrar su nuevo aparato estatal.
Un pilar fundamental de la estrategia del primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha sido la contratación de profesionales de los medios de comunicación convencionales, entre los que se incluyen varios periodistas y portavoces destacados de la cadena comercial RTL.
Cabe destacar que Zsolt Tárkányi, un antiguo periodista de RTL que ejerció como responsable de prensa de la campaña de Tisza, ha sido elegido diputado y nombrado secretario de Estado parlamentario.
En un cambio de bando aún más significativo, Bálint Ruff —un veterano estratega político y presentador del popular programa «Veto» en el canal independiente de YouTube Partizán, de tendencia de izquierdas— fue nombrado para dirigir la Oficina del Primer Ministro, uno de los cargos más poderosos del nuevo gabinete.
El modelo mediático alineado con Fidesz está en ruinas
Mientras Tisza forma su equipo, el modelo mediático alineado con Fidesz está en ruinas. Bajo el mandato de Orbán, cientos de medios de comunicación de derecha y conservadores se agruparon bajo el conglomerado Mediaworks, financiado casi en su totalidad por la publicidad pública. Con el Fidesz fuera del poder, estos fondos se han evaporado, lo que ha provocado despidos masivos que afectan a varios cientos de personas.
La prensa independiente ya ha ganado las elecciones en Hungría
Budapest (Euractiv.com) – En Hungría sí hay medios de comunicación libres, y están haciendo oír su…
4 minutos
La edición impresa del tabloide Bors ha dejado de publicarse, y las actividades del popular portal Ripost.hu y del diario gratuito Metropol.hu se han suspendido por completo. Varios diarios regionales han suspendido la producción impresa, mientras que el gigante digital Origo ha prescindido de 30 empleados y se ha despedido a toda la plantilla del portal de extrema derecha Pesti Srácok.
El importante diario económico Világgazdaság también ha sufrido recortes profundos, y el diario conservador de referencia Magyar Nemzet se ha visto obligado a reducir su periodicidad a un formato semanal.
Los efectos colaterales de la transición también han afectado a la prensa de izquierdas. Tras 153 años de publicación ininterrumpida, la edición impresa de Népszava —un histórico periódico de izquierdas publicado desde 1877— se suspendió con efecto inmediato.
Mediaworks, que tenía el contrato de impresión y distribución, rescindió el acuerdo después de que Népszava acumulara una deuda astronómica de 342 millones de forints (963.000 €) con la empresa. El equipo editorial, que luchaba por la supervivencia financiera, señaló que el periódico había sobrevivido a guerras mundiales, revoluciones, censura y regímenes políticos.
La batalla por el portal Mandiner
Mientras tanto, se está gestando una batalla de gran repercusión en torno a Mandiner, un portal conservador en funcionamiento desde 1999 que fue adquirido en 2025 por el Mathias Corvinus Collegium (MCC), un influyente centro de estudios financiado por el Estado.
La caída de Orbán precipita el posible final de varias instituciones ideológicamente afines al líder ultranacionalista
Bruselas (Euractiv.com) – La derrota del primer ministro húngaro,Viktor Orbán (Fidesz/PfE)), en las pasadas elecciones…
3 minutos
Durante un reciente y acalorado debate parlamentario, Magyar se burló del expresidente del consejo de administración del MCC, Balázs Orbán, por la inminente adquisición por parte del Estado de la fundación y sus activos mediáticos, entre los que también se encuentra Libri, la mayor librería de Hungría.
Esta medida se produce tras las revelaciones del empresario tecnológico Gábor Holló, propietario del mayor agregador de noticias de Hungría, Hírkereső. Holló reconoció recientemente que, desde 2022, la plataforma había rebajado sistemáticamente la posición de los medios de derecha en su algoritmo de clasificación en un 0,5 % semanal, lo que da peso a las denuncias de Fidesz sobre pérdidas de tráfico inexplicables.
La perspectiva de un control estatal directo sobre la redacción desató feroces críticas. Días después de la votación parlamentaria, el expresidente del consejo de administración de MCC, Balázs Orbán, dimitió, afirmando que «ni siquiera bajo el comunismo» los políticos habían perseguido abiertamente tales ambiciones.
El presidente de la Asociación de Periodistas Húngaros (MÚOSZ) también advirtió de que sería «muy lamentable» que el Gobierno dictara el contenido de la publicación.
En medio de esta polémica política, Mandiner despidió a 60 empleados, entre ellos periodistas, redactores y cámaras. En una columna pública, el redactor de Mandiner, Mátyás Kohán, confirmó que solo quedan 48 miembros de la plantilla y declaró que continuarían con su trabajo «hasta que Péter Magyar nos despida», recurriendo a «capital nacional» privado para sobrevivir.
(Editado por bw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)