El Parlamento Europeo abre la delicada caja de pandora del próximo presupuesto plurianual de la UE

Veinte comisiones parlamentarias se disputan el control de los expedientes presupuestarios más importantes y controvertidos del bloque

Euractiv
EU Parliament in Brussels
PRODUCTION - 28 July 2025, Belgium, Brüssel: European Parliament logo and EU flag on the glass façade of a passageway at the Parliament building in Brussels. The building is part of the parliament complex in the European quarter of the Belgian capital. Photo: Alicia Windzio/dpa (Photo by Alicia Windzio/picture alliance via Getty Images) [Photo by Alicia Windzio/picture alliance via Getty Images]

Bruselas (Euractiv.com) – La comisión de presupuestos del Parlamento Europeo ha comenzado a mover ficha con vistas a liderar todos los expedientes importantes relacionados con el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) del bloque comunitario, y prepara el escenario para una dura pugna entre los distintos grupos políticos para hacerse con el control del nuevo presupuesto, dotado con 2 billones de euros.

La propuesta presupuestaria de la Comisión Europea para el período 2028-2034 abarca prácticamente todos los ámbitos políticos, pero se reduce a un puñado de grandes expedientes que deberán gestionar una docena de comisiones parlamentarias.

Los presidentes de esas comisiones se reunieron esta semana para repartirse los distintos apartados del próximo Marco Financiero Plurianual, pero las conversaciones entre los grupos políticos siguen estancadas, según explicaron a Euractiv varios funcionarios parlamentarios.

La comisión de Presupuestos, o BUDG, presidida por el Partido Popular Europeo (PPE), el mayoritario en Estraburgo, quiere codirigir los tres expedientes emblemáticos del MFP: los planes nacionales, el Fondo Europeo de Competitividad y el Fondo para una Europa Global, según explicaron los funcionarios europeos a Euractiv.

Los responsables del BUDG argumentan que necesitan el control para garantizar la coherencia. Otros comités, sin embargo, se oponen a que el BUDG dicte sus políticas.

Complejo reparto de la «tarta»

El expediente más complejo es el de los planes nacionales, que canalizarían la mitad del presupuesto a los agricultores y las regiones. Entre seis y diez comisiones pueden presentar reclamaciones: REGI (política regional), AGRI (agricultura), ECON (economía), PECH (pesca), EMPL (empleo) y BUDG.

Para el megafondo de competitividad, el comité industrial (ITRE) es la elección natural, pero al menos SEDE (defensa), ECON, ENVI (medio ambiente) y BUDG están «a la espera».

Mientras tanto, el Fondo de Política Exterior, dotado con 200.000 millones de euros, parece más fácil de repartir, ya que las comisiones de Asuntos Exteriores (AFET) y Desarrollo (DEVE), principalmente, se unen a la candidatura de BUDG.

Choque de intereses

Esta «guerra» sectorial también se ha agudizado por la reciente revisión de las normas del Parlamento Europeo.

Antes, las comisiones podían tener «competencias exclusivas», lo que les daba la última palabra sobre partes de un expediente sin dirigirlo. Ahora, a menos que una comisión sea la principal, su papel se reduce a emitir opiniones sin efecto vinculante.

«Para expedientes muy importantes como los planes nacionales, el nuevo sistema es un reto», explica a Euractiv el eurodiputado Damian Boeselager (Verdes), que negoció los cambios.

«Estoy receptivo a las reformas, pero no estoy seguro de que ésta fuera la más inteligente», añadió, al tiempo que admitió que este expediente habría sido difícil de gestionar para cualquier sistema.

Si las comisiones marginadas se niegan a dar marcha atrás, es posible que el Parlamento Europeo no tenga más remedio que recurrir a una temida «comisión especial», un órgano que reúne temporalmente a más de tres comisiones para gestionar un expediente transversal.

Ese tipo de órganos son «lentos», «engorrosos» y «demasiado complejos», según Siegfried Mureșan, codirector parlamentario de Presupuestos y vicepresidente del PPE.

Sin esa opción, los eurodiputados tendrán que confiar en la buena voluntad de sus colegas responsables.

«Esperemos que [las enmiendas propuestas] se tomen un poco más en serio», añade Boeselager.

La decisión final corresponde a la Conferencia de Presidentes, el órgano formado por los jefes de los grupos políticos y la Presidenta del Parlamento, Roberta Metsola, cuya decisión podría anunciarse el 9 de octubre.

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(Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)