Rabia y tristeza en el PPE tras el registro policial a su sede europea

EUROEFE EURACTIV
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Bruselas (Euractiv) / (EuroEFE).- El registro llevado a cabo este martes por la policía belga en la sede del Partido Popular Europeo (PPE) en Bruselas por un presunto escándalo en el que está implicado un antiguo asesor del jefe del PPE, Manfred Weber, ha provocado una profunda frustración y tristeza  en la familia del centro-derecha de la UE, según han confesado  diversas fuentes a EURACTIV-Bruselas.

En una «redada sorpresa», la policía belga registró las oficinas del PPE, y examinó  ordenadores y numerosos archivos, además de solicitar documentos relacionados con una investigación en curso sobre presunta corrupción durante la campaña electoral a las elecciones europeas en 2019.

Un miembro del personal del PPE que estuvo presente durante la redada explicó a EURACTIV.com que «todo lo que la policía belga solicitó, se le facilitó».

En el punto de mira está el diputado democristiano (CDU) Mario Voigt, director de la campaña digital del líder del PPE, Manfred Weber, durante las elecciones europeas de 2019.

Según informan medios alemanes, las pesquisas se centran en la adjudicación del contrato para la campaña digital a una empresa de Turingia (Alemania).

Voigt es precisamente líder de la CDU en Turingia.

UNA «VISITA» PERO NO UNA «REDADA»

A pesar del revuelo mediático, el PPE trató de restar importancia al tema, y en un comunicado subrayó que fue una «visita», lo cual provocó críticas en las redes sociales.

«Representantes de las autoridades policiales belgas y alemanas visitaron la sede del partido en Bruselas […] la visita está relacionada con una investigación en curso en Turingia, Alemania», comentó el PPE en un escueto comunicado.

«El partido está cooperando con total transparencia con las autoridades implicadas, facilitando toda la información y documentación pertinentes», añadió.

Aunque Voigt fue consultor externo durante las elecciones al Parlamento Europeo de 2019, mantuvo estrechos lazos con Weber.

«Weber lo trajo a la campaña electoral, fue su elección personal», dijo una fuente del PPE en la Eurocámara, al tiempo que añadió que «no se podía hacer nada sin la luz verde de Voigt durante la campaña preelectoral».

La misma fuente añadió que Voigt también tiene vínculos personales con Udo Zolleis, actual jefe de la unidad de estrategia del PPE y mano derecha de Weber.

«Weber tendrá (que pagar) un coste político por esto», según la misma fuente.

Desde su función de líder del partido y del Grupo del PPE, Weber se ha mostrado cauto en relación con el Catargate, en el que están implicados políticos socialistas (del Grupo S&D en la Eurocámara).

La recomendación que formuló a sus colegas del PPE después de que se destapara el escándalo del «Catargate» fue que adoptaran una postura de «esperar y ver», a pesar de que algunos «halcones» pedían un ataque contra la línea de flotación del Grupo S&D en el Parlamento Europeo.

Sin embargo, desmarcándose de Weber, el secretario general del PPE, Thanasis Bakolas, dijo públicamente que el «Catargate» era «un problema socialista».

CRECE LA FRUSTRACIÓN

Según ha podido saber EURACTIV-Bruselas, la redada de ayer se sumó a la ya creciente frustración en torno a Weber.

La frustración es especialmente tangible en los partidos de centro-derecha que se enfrentan a elecciones próximamente, entre ellos en la delegación polaca, cuyo partido se medirá a la formación Ley y Justicia (PiS – Conservadores y Reformistas Europeos).

La semana que viene se reunirá en Varsovia el órgano de dirección del PPE, y el centro-derecha polaco ya ha mostrado su desagrado por la iniciativa de Weber de tender puentes políticos con el partido «Hermanos de Italia», de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que también pertenece a la misma familia política (ECR) que PiS polaco.

En enero pasado, EURACTIV-Bruselas ya  informó de que los partidos alemanes de centro-derecha (CDU, CSU) rechazaban firmemente en Berlín una posible colaboración entre ECR y el PPE.

Aunque el gobierno de coalición italiano también incluye al partido hermano del PPE, Forza Italia, de Silvio Berlusconi, las posiciones del resto de formaciones de la coalición italiana «son en gran medida incompatibles con las del PPE», según declaró a EURACTIV-Alemania el portavoz de política exterior del grupo del partido CDU/CSU en el Bundestag, Jürgen Hardt.

«No hay ninguna razón para seguir cooperando con los otros partidos del gobierno italiano en el Parlamento Europeo mientras cooperen con fuerzas abiertamente antieuropeas como Alternativa para Alemania (AfD)”, dijo Hardt.

En Roma, Forza Italia, socio de coalición del gobierno de Meloni, también está en pie de guerra después de que Weber decidiera cancelar una reunión del partido en Nápoles para este verano, tras el reciente ataque de Berlusconi al presidente ucraniano Volodimir Zelenski, a quien prácticamente culpó del conflicto con Rusia.

Algunos rumores en el PPE sugieren que la redada policial de este martes puede perjudicar los posibles planes de Weber de presentarse a la presidencia de la Comisión Europea.

Editado por F.Heller