«OK, boomer»: el tabú generacional de las elecciones en Francia

La guerra demográfica es un tema central de la agenda política francesa. «Los votantes mayores de 60 años tienen el doble de peso electoral que los menores de 30. Hoy en día, no se puede ganar sin dirigirse a los jubilados. Son ellos quienes decidirán las elecciones», afirma el economista Maxime Sbaihi.

Euractiv
Paris, rue Bonaparte
Francia vive un enfrentamiento generacional. [Foto: Gilles Targat/Photo12/Universal Images Group via Getty Images]

A Francia no le faltan temas políticos polémicos de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2027, pero hay uno que los políticos siguen sin atreverse a nombrar o abordar de frente: la cuestión de los boomers.

Lo que comenzó como una broma importada con el eslogan despectivo «OK, boomer» se está convirtiendo en una especie de debate político encubierto sobre quién se benefició del modelo de la posguerra y quién está pagando por ello ahora.

El término en sí sigue siendo objeto de controversia intelectual, y los sociólogos advierten contra la reducción de toda una generación a una caricatura, ya que los llamados baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, son demasiado diversos como para formar un bloque coherente.

Aun así, el estereotipo se ha introducido en la política francesa dominante, y el término «boomer» se ha generalizado como sinónimo de las inquietudes sobre la concentración de la riqueza, el envejecimiento demográfico y la distribución de los sacrificios en un país que lucha por financiar su generoso estado del bienestar.

«La presión ejercida sobre los trabajadores nunca ha sido tan intensa», afirma el economista Maxime Sbaihi, autor de un ensayo sobre el envejecimiento de la población francesa y sus consecuencias. «Tenemos un sistema social de reparto cuyo motor es la demografía, en el que las generaciones se financian entre sí en tiempo real. Pero cada vez hay menos contribuyentes y más jubilados».

Desequilibrio demográfico

El desequilibrio demográfico de Francia es especialmente grave en comparación con sus vecinos de la UE, argumenta, debido a la magnitud del baby boom de la posguerra en el país. «El baby boom francés fue el más largo y potente de Europa», señala Sbaihi, que sitúa el número de baby boomers franceses en 24 millones. Esto hace que la cuestión sea aún más delicada políticamente, con las elecciones presidenciales de 2027 a la vuelta de la esquina.

«Los votantes mayores de 60 años tienen el doble de peso electoral que los menores de 30. Hoy en día, simplemente no se puede ganar sin dirigirse a los jubilados. Son ellos quienes decidirán las elecciones», afirma.

El debate sobre los baby boomers ha cobrado especial relevancia en torno a la deuda pública y las pensiones. El año pasado, el entonces primer ministro François Bayrou desató la polémica al referirse a «la comodidad de los boomers que piensan que todo va bien», al tiempo que advertía de una espiral de endeudamiento debido a los generosos planes de pensiones franceses.

Anne Muxel, directora del centro de investigación política Cevipof de París, señala que una amplia mayoría de los votantes franceses rechazó sus comentarios y se opuso a enfrentar a unas generaciones contra otras.

Pero meses después, el exministro de Economía Eric Lombard, él mismo un baby boomer, también lamentó que fuera «una pena» que las generaciones más jóvenes tuvieran que pagar cada vez más las pensiones y la asistencia sanitaria de los jubilados.

«A medida que la era Macron llega a su fin, la gente empieza a hablar con más libertad. Antiguas figuras del bando de Macron —Edouard Philippe, Elisabeth Borne, Eric Lombard— están planteando ahora estas cuestiones abiertamente. Se ha roto un tabú», afirma Sbaihi.

Francia destina el 14,6 % de su PIB a pensiones

Estos comentarios reflejan un creciente malestar entre los responsables políticos de tendencia liberal que se enfrentan a las realidades demográficas de Francia. Francia destina el 14,6 % de su PIB a pensiones, según Eurostat, uno de los niveles más altos de Europa y superior a la media de la UE, que es del 12,7 %.

El Tribunal de Cuentas del país estimó que el déficit respecto a las pensiones, que actualmente ronda los 1.700 millones de euros, podría aumentar hasta los 15.000 millones de euros en 2035 si no se llevan a cabo nuevas reformas, como el retraso de la edad de jubilación.

Los jubilados no solo abandonan la población activa antes que en la mayoría de las economías occidentales, sino que también disfrutan de un nivel de vida casi similar (si no superior, según los datos) al de las personas en edad de trabajar.

«También hay una cuestión patrimonial», señala Sbaihi. «La riqueza se concentra cada vez más entre las personas mayores, que se beneficiaron de las plusvalías, un acceso más fácil a la vivienda y décadas de crecimiento». Las generaciones mayores poseen ahora aproximadamente el 60 % de la riqueza del país, añadió.

Mientras tanto, las generaciones más jóvenes se enfrentan al aumento vertiginoso de los costes de la vivienda, a una entrada más lenta en el empleo estable, al estancamiento de los salarios y a las consecuencias a largo plazo del creciente debate público.

Guerra cultural y burlas

Estos retos han dado lugar a cuentas populares en las redes sociales que se burlan del estilo de vida de los jubilados acomodados, como «French Boomers», una cuenta paródica en la que los personajes ficticios Bernard y Chantal lamentan desde su casa de vacaciones en Arcachon, en el suroeste de Francia —cuyo valor se ha triplicado desde que la compraron— que los jóvenes no tengan una sólida ética de trabajo.

La expresión «OK boomer» ha aparecido ocasionalmente en el Parlamento francésen el Senado, una de las instituciones políticas más antiguas del país. Pero aún le cuesta convertirse en un grito de guerra, lo que refleja una paradoja francesa más profunda.

A pesar de las crecientes tensiones en torno a las pensiones y la deuda, Francia sigue siendo un país de fuerte solidaridad familiar, donde los abuelos suelen ayudar a financiar la vivienda, cuidar de los niños y transferir riqueza a los familiares más jóvenes, señala Muxel.

Sbaihi afirma que también existe una forma de «apatía e indulgencia» entre los votantes franceses más jóvenes, muchos de los cuales seguían defendiendo las pensiones durante las protestas contra la reforma de las pensiones, lo que él atribuye en parte a un malentendido sobre cómo funciona el sistema.

Defensores de los jubilados

Políticamente, los jubilados también representan uno de los sectores de voto más estables del país, lo que hace difícil enemistarse directamente con ellos. Como resultado, pocos políticos se atreven a hacer campaña contra los propios baby boomers. Algunos, como el conservador François Baroin o el líder de extrema derecha Jordan Bardella, se han posicionado en cambio como defensores del poder adquisitivo de los jubilados frente a la inflación.

«En Francia nos gustan los chivos expiatorios. En la izquierda, son los ricos y las grandes empresas; en la derecha, los inmigrantes o los que abusan de las prestaciones sociales», señala Sbaihi. «Se puede perseguir a los defraudadores de cualquier origen si se quiere, pero el verdadero problema es la demografía, y estas políticas aún no lo abordan».

(Editado por bw, mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)