¿Por qué los ucranianos ven con buenos ojos el último acuerdo de Trump sobre tierras raras?
El acuerdo daría a Estados Unidos una enorme participación a largo plazo en la riqueza mineral de Ucrania, pero también en su seguridad
Bruselas (Euractiv.com/.es) – La propuesta original del presidente estadounidense, Donald Trump, para que su país obtenga una parte muy sustancial de la riqueza mineral de Ucrania tuvo una acogida inicial negativa en Kiev, pero las últimas enmiendas aplicadas al polémico acuerdo la hacen mucho más aceptable para el presidente, Volodimir Zelenski.
El último borrador, publicado hoy por European Pravda, sigue sin comprometer a Estados Unidos a proporcionar a Ucrania garantías de seguridad concretas.
Pero sí vincularía los intereses financieros estadounidenses a la seguridad a largo plazo de Ucrania, al exigir que el fondo de ingresos minerales, en su mayor parte de propiedad estadounidense, se invierta en la «seguridad y prosperidad de Ucrania», y al impedir que Estados Unidos venda su parte sin el acuerdo de Ucrania.
Donald Trump ha prometido a sus partidarios un rápido final de la guerra en Ucrania. Los contribuyentes estadounidenses han pagado la factura de los 114.000 millones de euros en ayuda -alrededor del 0,5% del PIB estadounidense- que Estados Unidos ha suministrado a Ucrania, incluidos 64.000 millones de euros en recursos militares.
Pero como señaló recientemente el historiador británico-estadounidense Niall Fergusson en una disputa en Internet con el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, los acuerdos de paz suelen tardar años en negociarse.
Además, Trump sin duda tiene a empresas estadounidenses susurrándole al oído sobre el valor potencial de los minerales raros de Ucrania para las industrias de tecnología y defensa de su país.
El acuerdo sobre los minerales es «la forma que tiene Trump de demostrar a sus votantes que es capaz de conseguir victorias rápidas», asegura Olena Prokopenko, responsable de las relaciones entre Ucrania y Estados Unidos en el German Marshall Fund, un think tank transatlántico.
De «acuerdo colonial» a «acuerdo equilibrado»
En una entrevista con Euractiv-Bruselas, Prokopenko aseguró que los últimos cambios introducidos en el acuerdo lo hacen mucho más aceptable para los ucranianos.
«Del acuerdo colonial inicial que Trump intentaba imponer a Ucrania, se ha pasado a un acuerdo más equilibrado», subraya.
En su opinión, la última versión del texto indica que Trump es ahora «más realista sobre el hecho de que Putin sigue rechazando el alto el fuego: él [Putin] no quiere la paz a corto plazo»-
En ese sentido, cree que es positivo que la nueva versión contenga «menciones explícitas a la seguridad, y a cómo las contribuciones al fondo se destinarán a lograr la seguridad».
El proyecto de acuerdo en su actual formato es esencialmente un «memorando de intenciones» para sentar las bases de un tratado más detallado. Eso significa que la primera versión no necesita ser ratificada por el Parlamento ucraniano, pero sí el acuerdo final.
«Es una buena señal que se hagan referencias explícitas a la seguridad incluso en la fase de este acuerdo preliminar», comenta Prokopenko. No obstante, advierte de que las próximas negociaciones tendrán que concretar las disposiciones «en términos específicos y tangibles».
El preámbulo del acuerdo afirma que «el pueblo estadounidense desea invertir junto a Ucrania en una Ucrania libre, soberana y segura».
Un asiento en la mesa para Ucrania
Pero sobre el papel, el texto sigue exigiendo mucho a Ucrania que a Estados Unidos, pues Washington no está directamente obligado a garantizar la libertad, la soberanía o la seguridad de Ucrania de ninguna manera.
Kiev se comprometería a pagar el 50% de los ingresos procedentes de la «futura monetización» de diversos recursos naturales propiedad del gobierno -incluidos minerales, petróleo y gas- a un fondo de inversión conjunto que estaría en gran parte bajo propiedad estadounidense.
Pero aunque el acuerdo en sí apenas compromete a Estados Unidos a nada, en la práctica le compra a Ucrania un asiento en la mesa de las conversaciones de paz, según Prokopenko.
«Fue el Presidente Zelenski quien incluyó este punto en el plan inicial de victoria», subraya.
«Sugirió (Zelenski) a Estados Unidos que considerara cooperar con Ucrania en la extracción de minerales de tierras raras, por lo que ahora es muy difícil retractarse completamente de esa oferta», explica..
«Hacerlo excluiría por completo a Ucrania del proceso de negociación», agrega.
Si Trump cierra a Kiev la espita de la ayuda militar estadounidense, Ucrania tendrá dificultades para seguir combatiendo. Eso la dejaría en una posición muy débil en las próximas negociaciones de paz.
El arte de la negociación
En cuanto a qué obtiene Estados Unidos del acuerdo, los beneficios, aunque potencialmente muy sustanciales, son menos obvios de lo que podría parecer a primera vista.
Por ejemplo, la «futura monetización» de los recursos de Ucrania -o, alternativamente, las «futuras fuentes de ingresos»- excluye cualquier fuente de ingresos existente que Ucrania ya reciba, según establece el acuerdo.
En otras palabras, el fondo de Trump no recibirá dinero hasta que Ucrania logre una paz estable y lo suficientemente segura como para que se produzca una nueva explotación de los recursos naturales del país.
Mientras tanto, el veto ucraniano a cualquier intento estadounidense de sacar dinero significa que Estados Unidos solo puede beneficiarse directamente del fondo a través de sus inversiones en infraestructuras ucranianas.
Eso «hace que la seguridad a largo plazo sea una condición para que esta asociación merezca la pena», asegura Prokopenko.
El acuerdo «requeriría una paz duradera para producir beneficios tangibles», argumenta.
«Si Rusia se reagrupa e invade Ucrania de nuevo, todas las inversiones extranjeras, incluidas las realizadas en virtud de este acuerdo, se verán amenazadas», subraya.
Por otro lado, la experta añade que conseguir un seguro de guerra para cualquier proyecto importante, incluida la extracción de minerales que Trump codicia, es muy difícil.
Pero incluso a largo plazo, no hay garantías de que los recursos naturales de Ucrania generen suficientes ingresos para que el fondo iguale la ayuda estadounidense a Ucrania hasta ahora, advierte Prokopenko.
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[Editado por MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]