Bruselas refuerza su estrategia contra la desinformación

La confianza en el periodismo ha caído en picado en toda Europa en los últimos años, un descenso agravado por la rápida adopción de sistemas basados en la IA que han transformado la forma en que se produce, se comparte y se consume la información. Esta erosión de la confianza ha intensificado los llamamientos a una mayor transparencia y rendición de cuentas en el ámbito digital.

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Funcionarios e investigadores sostienen que la IA no debe considerarse únicamente como una amenaza. En su opinión, los sistemas cuidadosamente regulados pueden ayudar a supervisar y analizar los enormes volúmenes de contenido digital que superan con creces la capacidad de los equipos humanos.
Funcionarios e investigadores sostienen que la IA no debe considerarse únicamente como una amenaza. En su opinión, los sistemas cuidadosamente regulados pueden ayudar a supervisar y analizar los enormes volúmenes de contenido digital que superan con creces la capacidad de los equipos humanos. [Getty Images: Arkadiusz Warguła]

Bruselas (Euractiv.com) – Los responsables políticos, investigadores y medios de comunicación europeos están intensificando sus esfuerzos para utilizar la inteligencia artificial (IA) para contrarrestar la propagación cada vez más rápida de la desinformación, al tiempo que se enfrentan a una creciente preocupación por el impacto de esta tecnología en la libertad de prensa y la confianza de los ciudadanos de la Unión Europea (UE).

La confianza en el periodismo ha caído en picado en toda Europa en los últimos años, un descenso agravado por la rápida adopción de sistemas basados en la IA que han transformado la forma en que se produce, se comparte y se consume la información. Esta erosión de la confianza ha intensificado los llamamientos a una mayor transparencia y rendición de cuentas en el ámbito digital.

La Comisión Europea ha respondido con una serie de iniciativas normativas y estratégicas. La histórica Ley de IA de la UE, que ahora entra en su fase de aplicación, establece un marco basado en el riesgo destinado a garantizar que el desarrollo de la IA siga «centrado en el ser humano y sea digno de confianza».

Como complemento a eso, en 2025 se lanzaron nuevas iniciativas —el Plan de Acción «AI Continent» y la Estrategia «Apply AI»— que tienen como objetivo reforzar la competitividad de Europa en tecnologías de IA al tiempo que se salvaguardan los derechos fundamentales.

Manipulación en internet

Sin embargo, la proliferación de campañas coordinadas de manipulación en línea sigue planteando un reto a las instituciones europeas. Las narrativas falsas se difunden por las plataformas a gran velocidad, a menudo en varios idiomas, lo cual ejerce presión sobre las redacciones, los verificadores de datos y los reguladores para que respondan con mayor rapidez y eficacia.

En este contexto, funcionarios e investigadores sostienen que la IA no debe considerarse únicamente como una amenaza. En su opinión, los sistemas cuidadosamente regulados pueden ayudar a supervisar y analizar los enormes volúmenes de contenido digital que superan con creces la capacidad de los equipos humanos. El programa de investigación Horizonte Europa de la Unión Europea está apoyando una serie de proyectos destinados a ayudar a los verificadores de datos a detectar riesgos emergentes y comprender los flujos de información en tiempo real.

Una de estas iniciativas es AI4TRUST, un consorcio de grupos de medios de comunicación, académicos y socios tecnológicos que trabaja para crear herramientas de IA éticas y fiables que ayuden a los profesionales a identificar y analizar la desinformación. El 4 de febrero, el consorcio reunió a responsables políticos, investigadores y expertos del sector en Euractiv, en Bruselas, para presentar sus primeros resultados.

El eje central del proyecto es la plataforma AI4TRUST Platform MVP, un entorno prototipo que integra múltiples herramientas basadas en IA diseñadas para detectar señales de desinformación, verificar contenidos y trazar la dinámica de la información en línea. La plataforma no pretende sustituir el juicio humano, sino mejorar la capacidad de periodistas, verificadores de datos y responsables políticos para responder a amenazas en constante evolución.

Impulsar el cambio 

En ese sentido, Riccardo Gallotti, director de la unidad de Comportamiento Humano Complejo de la Fondazione Bruno Kessler, afirmó que el ritmo del cambio desde que se aprobó el proyecto fue espectacular. «En los cuatro años transcurridos desde que se aceptó el proyecto, han cambiado muchas cosas. Cuando nos aceptaron, fue la misma semana en que Elon Musk compró Twitter. Y, por supuesto, esto ha supuesto un gran reto para nosotros», señaló.

Gallotti destacó que el consorcio se vio obligado a adaptarse rápidamente a medida que cambiaba el panorama informativo. «El objetivo de nuestro proyecto ha sido crear una plataforma en línea que recopile datos de las redes sociales y los medios de comunicación, los procese con herramientas de IA de vanguardia y, a continuación, facilite esta información a verificadores de datos, periodistas, responsables políticos e investigadores para que podamos comprender mejor lo que está sucediendo en el ámbito de las redes sociales y los medios de comunicación europeos».

El experto añadió que la colaboración entre instituciones fue esencial. «Lo que sabíamos sobre las redes sociales y la forma en que las estudiábamos cambió mucho. Y este proyecto solo ha sido posible gracias a todos los socios de nuestro consorcio, que desarrollaron una tecnología excelente, una investigación sobresaliente y una comunicación con un espíritu muy colaborativo», afirmó. La infraestructura compartida, sugirió, se hizo cada vez más necesaria a medida que aumentaban la escala y la complejidad de la manipulación digital.

La jefa de la unidad de convergencia de medios y redes sociales de la Comisión Europea, Krisztina Stump, subrayó la naturaleza dual de la tecnología. «La IA es una herramienta. La IA es una herramienta muy poderosa que, en mi opinión, debemos, por un lado, dominar y, por otro, proteger contra las amenazas que su uso puede acarrear», subrayó.

Stump afirmó que la preocupación por el uso indebido de la IA generativa —en especial los deepfakes y los contenidos políticos generados por IA— está aumentando de cara a los procesos electorales en todo el continente. Sin embargo, defendió que se debería prestar más atención a las aplicaciones constructivas. «Creo que todavía se habla poco de cómo la IA también puede utilizarse realmente para el bien. Y de cómo podemos usarla para luchar contra la desinformación y proteger nuestras democracias».

Impacto geopolítico

Por su parte, Naja Bentzen, analista política del Servicio de Investigación del Parlamento Europeo, situó el debate en un contexto geopolítico más amplio. Advirtió de que la información de alta calidad —incluido el periodismo, los hallazgos científicos y la verificación independiente— es muy costosa de producir, mientras que la IA hace que sea «muy rápido, barato y fácil» generar y dirigir contenidos engañosos.

En ese sentido, afirmó que el desafío va más allá de los ejemplos individuales de medios sintéticos. «El problema no es solo la avalancha de contenidos sintéticos individuales, sino también la erosión de la información compartida, los hechos compartidos y las realidades compartidas», señaló.

Bentzen apuntó al rápido incremento de los mensajes generados por IA utilizados para moldear indirectamente la percepción pública. En Estados Unidos, dijo, el Departamento de Seguridad Nacional ha experimentado con publicaciones en redes sociales generadas por IA sobre medidas de represión contra la inmigración, una forma de «propaganda ambiental».

«¡Y no hay forma de salir de eso verificando los hechos!», afirmó. Su advertencia fue contundente: «Se está convirtiendo en un campo de batalla depredador en la realidad para los grandes actores geoeconómicos, en la cual la democracia está en peligro y los seres humanos están en el menú».

Por su parte, Miriam Buiten, profesora de Derecho y Economía e investigadora del CERRE, señaló que la desinformación plantea un dilema regulatorio persistente. «A menudo, lo que es desinformación no es necesariamente ilegal, pero suele ser problemático», afirmó. La IA, señaló, ha amplificado tanto la magnitud del problema como el potencial para mitigarlo. «La cuestión es más bien cómo podemos asegurarnos de que esto se haga de una manera transparente y responsable», subrayó.

«Aunque puede resultar aún más difícil abordarlo cuando la IA entra en juego, desde mi punto de vista, la cuestión no es tanto el uso de herramientas de IA, sino más bien qué queremos hacer realmente con esta información engañosa una vez que se ha señalado»., aseveró.

Los métodos tradicionales son insuficientes

Por otro lado, Gina Neff, directora ejecutiva del Minderoo Centre for Technology & Democracy de la Universidad de Cambridge, argumentó que los métodos tradicionales de lucha contra la desinformación son insuficientes.

«La verificación de datos es fundamental, pero simplemente no es suficiente», afirmó. La desinformación se ha convertido en algo sistémico, socavando las instituciones democráticas y ámbitos como la salud, la ciencia y la acción climática, agregó.

El proyecto, explicó, explora cómo construir «redes más sanas» reforzando la participación democrática en lugar de reaccionar ante mensajes individuales. Las herramientas desarrolladas tenían por objeto complementar, y no sustituir, los marcos normativos europeos.

Por su parte, Marco Giovanelli, ingeniero de software sénior de Fincons Group, señaló que las herramientas de IA solo tendrán éxito si satisfacen las necesidades prácticas de sus usuarios. Deben ser «lo suficientemente sencillas de usar, pero al mismo tiempo capaces de ofrecer funcionalidades muy potentes», y capaces de evolucionar a medida que cambian las estrategias de desinformación, subrayó.

En opinión de Stump, ninguna herramienta por sí sola satisfaría todas las necesidades. «Necesitamos disponer de diferentes herramientas… Me complace decir que contamos con ejemplos de todas ellas en el marco del programa Horizonte Europa, y no diría que una sea más importante que otra».

Este artículo se inscribe en el debate político de Euractiv «IA y desinformación: ¿cómo puede Europa salvaguardar la confianza en los medios de comunicación?», con el apoyo de AI4TRUST.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)