Cuatro años después, la invasión rusa de Ucrania ha transformado el gasto europeo en defensa

La UE proporciona actualmente la mayor parte de la ayuda internacional a Ucrania, que está trabajando para impulsar su industria de defensa nacional.

/ Euractiv
Ukrainian Demo For The 4 Years Of The Full Scale Invasion
Ucrania depende de la ayuda europea. [Foto: Thierry Monasse/Getty Images]

Berlín/Bruselas (Euractiv)- La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia hace exactamente cuatro años obligó a los europeos a reconsiderar sus prioridades en materia de defensa y a iniciar una revisión completa de la industria de defensa del continente.

Desde entonces, los líderes y las instituciones de la UE han realizado numerosas declaraciones. Europa también ha proporcionado ayuda militar, financiera y técnica a Ucrania, además de adoptar 19 paquetes de sanciones contra Rusia. De hecho, en el último año, la UE y sus Estados miembros se han convertido en los mayores apoyos militares y financieros de Ucrania. Sin embargo, muchas de las declaraciones sobre el aumento de las capacidades europeas siguen siendo solo eso: declaraciones.

Desde el inicio de la guerra, la UE ha invertido miles de millones para ayudar a los fabricantes de armas de la UE a reponer sus existencias y ayudar a los países a mantener el suministro de armas a Kiev. En particular,2025 marcó un nuevo hito para la financiación de la UE a sus fabricantes de armas.

Equipos con componentes fabricados en la UE

El Consejo y el Parlamento aprobaron el Programa Europeo de Inversiones en Defensa (EDIP), dotado con 1.500 millones de euros, tras meses de tensas negociaciones. El programa subvencionará la producción de equipos cuyos componentes sean fabricados en la UE en al menos un 65 %. Esto incluye 300 millones de euros en ayudas directas a la industria de defensa de Ucrania.

El año pasado, 19 países de la UE también solicitaron una parte del instrumento de préstamos para la defensa de la Acción de Seguridad para Europa (SAFE) de la UE , dotado con 150.000 millones de euros. Ya se han aprobado un total de 16 planes y más de la mitad de los países se han comprometido a utilizar una parte de sus préstamos para apoyar a Kiev.

A medida que la administración Trump reducía el apoyo de Estados Unidos a Ucrania, Europa intensificaba el suyo.  En 2025, la ayuda total de Europa a Ucrania aumentó, con un incremento del 67 % en la ayuda militar y del 59 % en la ayuda financiera y humanitaria en comparación con la media anual entre 2022 y 2024, según datos del Instituto Kiel.

Un pequeño grupo de países de la UE aumentó significativamente la ayuda militar a Ucrania.  El año pasado, Alemania lideró con 9.000 millones de euros en entregas de material militar, seguida de Suecia, Dinamarca y los Países Bajos. Francia, la segunda economía más grande de la UE, ocupó el quinto lugar, muy por detrás de Berlín, según datos del Instituto Kiel.

El principal donante financiero de Ucrania

Más allá del apoyo militar, la UE se ha convertido en el principal donante financiero de Ucrania, representando casi el 90 % de toda la ayuda financiera y humanitaria en 2025.

La UE también tiene previsto desembolsar 60.000 millones de euros en préstamos destinados exclusivamente a la defensa para apoyar el esfuerzo bélico de Ucrania. Aunque el Consejo lo acordó políticamente en diciembre y los eurodiputados lo respaldaron este mes, los gobiernos aún deben ratificar el texto definitivo, y Hungría amenaza ahora con bloquear el préstamo.

La guerra en Ucrania ha cambiado de forma significativa la visión que Alemania tiene de su papel en el panorama de la defensa europea. En 2022, el entonces canciller Olaf Scholz anunció que el país estaba viviendo un Zeitenwende, o punto de inflexión histórico. Ese año, el Bundestag aprobó un fondo especial de defensa de 100.000 millones de euros para modernizar las fuerzas armadas alemanas, que llevaban mucho tiempo desatendidas.

Modernizar las fuerzas armadas alemanas

Desde entonces, el país ha revisado sus normas presupuestarias para permitir más inversiones en defensa y ha reconsiderado su anterior reticencia a suministrar armamento letal en un conflicto activo.

El lunes, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, visitó la agencia de adquisiciones de la Bundeswehr y alabó lo que describió como un año excepcional: 11.500 contratos firmados en 2025 por un valor de casi 34.000 millones de euros.

Berlín ha encargado 50 aviones de combate F-35, con previsión de compras adicionales, y ha adquirido el sistema de defensa antimisiles Arrow 3, lo que sitúa a Alemania a la vanguardia de la Iniciativa Europea Sky Shield. La Bundeswehr también está comprando vehículos de combate de infantería Puma y transportes blindados de personal Patria 6×6.

Más allá de las adquisiciones, Alemania está intensificando su presencia operativa en el flanco oriental de la OTAN. En 2025, la Bundeswehr activó oficialmente la Panzerbrigade 45 de la OTAN en Lituania.

Sin embargo, siguen existiendo importantes interrogantes. No está claro si las fuerzas armadas podrán ampliar significativamente sus filas tras la suspensión del servicio militar obligatorio. Los cuellos de botella persistentes siguen afectando a proyectos clave, como la implantación de equipos de comunicaciones digitales seguras.

Una tarea inconclusa

No obstante, la guerra entra ahora en su quinto año y el prometido aumento de la producción industrial aún está lejos de completarse. La UE sigue atrapada entre su impulso por desarrollar sus propias capacidades y la realidad de que Europa aún no puede producir los sistemas de defensa aérea clave que Ucrania necesita para repeler los ataques rusos.  

Como solución a corto plazo, los Estados miembros de la OTAN están comprando esos sistemas a los Estados Unidos para entregarlos a Kiev a través de la iniciativa Lista de Requerimientos Prioritarios de Ucrania (PURL), defendida por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

Mientras tanto, la industria de defensa europea sigue esperando una orientación clara de los Estados miembros sobre cómo aplicar las nuevas iniciativas de defensa de la UE, para poder invertir en sus líneas de producción a largo plazo. 

Algunas empresas de renombre, como Rheinmetall, Nexter, Thales, PGZ y Dassault, han sido noticia por la creación de nuevas fábricas en el continente. Muchas empresas han aumentado su producción sin saber qué pedidos recibirán para justificar la inversión, lo que ha generado incertidumbre en todo el sector.

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(Editado por cm, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)