ENTREVISTA: «Nos esperan conversaciones difíciles» en las negociaciones comerciales con la UE, afirma el representante tailandés
Bangkok espera cerrar un acuerdo antes de que termine el año. El representante comercial de Tailandia Werapong Prapha habló con Euractiv sobre los puntos conflictivos pendientes, desde la agricultura hasta los productos farmacéuticos.
La UE y Tailandia están entrando en la fase más delicada de las negociaciones, ya que ambas partes se esfuerzan por cerrar un acuerdo de libre comercio antes de que termine el año.
Tras la novena ronda de negociaciones celebrada la semana pasada en Bruselas —en la que los responsables abordaron los capítulos técnicos antes de intercambiar ofertas de acceso al mercado—, el representante comercial de Tailandia, Werapong Prapha, habló el viernes con Euractiv sobre los puntos conflictivos pendientes, desde la agricultura hasta los productos farmacéuticos. A continuación se incluye una transcripción editada.
Euractiv: Esta semana se ha reunido con los comisarios europeos Maroš Šefčovič y Christophe Hansen. ¿Cuál ha sido el principal resultado de esas conversaciones?
Prapha: Las reuniones transmitieron un mensaje político claro: Tailandia ha vuelto y está dispuesta a comprometerse a nivel político. Ahora necesitamos el respaldo político para cerrar el acuerdo. Ya se han concluido once capítulos y ahora nos encontramos en la fase más técnica y detallada de la negociación. Hay algunas cuestiones políticamente delicadas, como las indicaciones geográficas, la contratación pública, las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) o el acceso al mercado agrícola, en las que la UE tiene expectativas diferentes a las de Tailandia. Tras la novena ronda, estamos entrando en la fase de las conversaciones difíciles.
¿Se ha avanzado en materia de acceso al mercado, especialmente en lo que respecta a productos sensibles como los agrícolas y los del sector del automóvil?
El intercambio de ofertas de acceso al mercado debería producirse lo antes posible. Todavía necesitamos consultar con nuestro sector privado y las partes interesadas, y creo que la UE está haciendo lo mismo. Los productores alimentarios europeos han expresado su preocupación por productos como el azúcar y el atún en conserva, y algunos afirman que deberían excluirse del acuerdo. Si nos fijamos en el consumo interno, los productos tailandeses no van a destruir la competitividad del mercado de la UE.
¿Ha solicitado la UE que se exima a algún producto de la liberalización comercial?
Hasta ahora no han solicitado ninguna exención.
Las indicaciones geográficas son otra cuestión clave. ¿En qué punto se encuentran las negociaciones?
Diría que el avance no tiene precedentes. Tailandia nunca antes había armonizado sus procedimientos de registro de indicaciones geográficas tan estrechamente con los procedimientos y normas de la UE. Ya hemos intercambiado la lista de productos con indicación geográfica y hemos completado el proceso de consulta pública para casi 200 productos europeos, que finalizó el 15 de junio. Hubo objeciones por parte de EE. UU. respecto a productos como los quesos, y solicitamos a la UE que aportara sugerencias sobre cómo resolver esta tensión. Por nuestra parte, hemos presentado nuestra propia lista en dos fases: productos alimenticios y artesanía, como la seda tailandesa.
¿Hasta qué punto es ambicioso el capítulo sobre Comercio y Desarrollo Sostenible? ¿Incluye sanciones y medidas jurídicamente vinculantes?
El enfoque no es que sea jurídicamente vinculante, sino que se ajuste a los principios de sostenibilidad y se establezcan los procesos nacionales pertinentes. Nos hemos comprometido a promover los derechos laborales, las normas medioambientales y los convenios internacionales. Somos el primer país asiático en ratificar el convenio de la OIT para los trabajadores del sector pesquero, ya que se nos había criticado por violaciones de los derechos humanos. La sostenibilidad no debe considerarse una carga, sino un elemento de competitividad.
¿Cuál es la postura de Tailandia respecto a los productos farmacéuticos y la propiedad intelectual?
La UE cuenta con una industria farmacéutica muy desarrollada y, a menudo, presiona a sus socios comerciales para que vayan más allá del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la OMC mediante medidas como las prórrogas de las patentes y la exclusividad de datos. La postura de Tailandia es clara: nos adherimos al Acuerdo sobre los ADPIC para proteger nuestro sistema de salud pública, al tiempo que protegemos la competitividad de nuestra industria farmacéutica nacional. Pero soy optimista porque, a juzgar por los ejemplos de Indonesia y Vietnam, la UE se ha mostrado mucho más flexible que en el pasado.
Más allá del acuerdo comercial, ¿qué estrategia más amplia está siguiendo Tailandia con Europa?
También estamos trabajando para conseguir el acceso sin visado al espacio Schengen, lo que sería un complemento perfecto para el acuerdo. En términos más generales, Tailandia debe reposicionarse. En su día se nos conocía como el «Detroit de Asia», un centro de fabricación con mano de obra barata y tecnología sofisticada. Pero debemos adaptarnos y encontrar nuevos motores de crecimiento. Como potencia media, Tailandia no puede permitirse actuar en solitario. Necesitamos alianzas y socios fiables, ya que nuestros principales mercados de exportación e importación utilizan cada vez más el comercio como herramienta geopolítica.
(Editado por adm, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)