La guerra en Irán y su impacto en la economía marcan el Consejo Europeo informal de esta semana en Chipre
El tiempo no juega a favor del presidente del Consejo, António Costa. Francia, España y Polonia celebrarán elecciones clave el año que viene, lo que restringirá drásticamente el margen de maniobra del que dispone ahora para avanzar y resolver los complejos retos que enfrenta el bloque a largo plazo. Las lentas negociaciones sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto de la UE para después de 2028, tendrían que haber estado incluidas en el Consejo Europeo de marzo pasado, pero los líderes aplazaron el debate hasta su cumbre informal de esta semana.
Bruselas (Euractiv.com) – La guerra en Irán y su impacto en la economía europea y mundial, especialmente en los precios de la energía, dominarán gran parte de los debates del Consejo Europeo informal que se celebra a partir de mañana, jueves, en Chipre, país que ostenta la presidencia semestral rotativa del bloque europeo.
Uno de los padres fundadores de la Europa unida, Jean Monnet, dijo una vez que la Unión Europea (UE) se forjaría en las crisis. Pero ¿podría haber previsto que las crisis se sucedieran con tanta frecuencia y intensidad?
Cuando los jefes de Estado y de Gobierno lleguen a Chipre para mantener conversaciones informales esta semana, habrán pasado los últimos cuatro meses pasando de defenderse de la anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos a intentar mantener la solvencia de una Ucrania asediada y capear una crisis energética provocada por la guerra con Irán.
No es de extrañar que las prioridades a largo plazo que la UE se había fijado —desde decidir cómo gastar un presupuesto de 2 billones de euros durante la próxima década hasta dar la bienvenida a nuevos miembros al bloque— hayan desaparecido de la agenda política de los líderes europeos.
El tiempo no juega a favor del presidente del Consejo, António Costa. Francia, España y Polonia celebrarán elecciones clave el año que viene, lo que restringirá drásticamente el margen de maniobra del que dispone ahora para avanzar y resolver los complejos retos que enfrenta el bloque a largo plazo.
En ese sentido, la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, hizo un llamamiento explícito a los jefes de Estado y de Gobierno para que se tomen en serio su cartera. Expresó su confianza en que los líderes comunitarios debatan la ampliación el próximo mes de junio.
«También me gustaría escuchar el compromiso de todos los Estados miembros de que apoyan lo que no es solo una necesidad geopolítica, sino nuestro propio interés. Todavía no lo he oído hoy, pero la ampliación redunda en nuestro propio interés», afirmó Kos ante el Parlamento Europeo.
Estaba previsto que Kos presentara a principios de este año una gran reforma de la política de ampliación comunitaria, pero eso ha quedado relegado a un segundo plano después de que, gradualmente, se desvaneciera el interés por una posible adhesión de Ucrania al bloque por la «vía rápida».
Por otra parte, las lentas negociaciones sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto de la UE para después de 2028, tendrían que haber estado incluidas en el Consejo Europeo de marzo pasado, pero los líderes aplazaron el debate hasta su cumbre informal de esta semana.
Sin embargo, dos altos cargos de la UE afirmaron el martes que las expectativas sobre lograr avances en el tema del MFP para el segundo día de la reunión, este viernes, son bajas.
El mayúsculo reto político y económico que plantea China a la UE (y a Estados Unidos) también parece haber quedado -temporalmente- en segundo plano. Los comisarios tenían previsto celebrar un debate estratégico sobre el asunto a principios de este mes, pero lo sustituyeron por otro, a puerta cerrada, sobre el impacto de la guerra de Irán en el sector energético europeo.
«Para contar con una estrategia coordinada respecto a China es realmente necesario que el Consejo Europeo se centre en esta cuestión… pero es muy difícil poner a todos de acuerdo y lograr que se centren en ello», afirma MaxBergmann, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. «Es fácil dejar de lado los temas difíciles cuando hay otros de los que hablar», agregó.
Por otro lado, un funcionario de la UE admitió que algunas prioridades han quedado relegadas. «Es cierto que, a veces, los acontecimientos se imponen a la agenda», afirmó. Sin embargo, rechazó la idea de que las negociaciones presupuestarias hayan quedado relegadas.
Por su parte, Charles Michel, el expresidente del Consejo, criticó los escasos avances en temas fundamentales para la UE y culpó a la Comisión Europea de no haber logrado progresos en la culminación del mercado único y la reforma de los mercados financieros, según comentó esta semana en una entrevista concedida a The Brussels Times.
Por otra parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que tenía previsto presentar el pasado mes de marzo su «hoja de ruta» de dos años para reactivar la economía europea, apenas logró elaborar un documento de guía básico.
En ese sentido, está previsto que los jefes de Estado y de Gobierno del bloque aprueben el documento «de mínimos» este viernes, a pesar de que en su mayor parte el texto se limita a recoger propuestas ya existentes.
La derrota en las urnas el pasado día 12 del primer ministro ultranacionalista húngaro Viktor Orbán (Fidesz/Patriotas por Europa) impulsó a von der Leyen a recuperar la idea de que la UE elimine la exigencia de unanimidad en las votaciones clave sobre política exterior.
A pesar de que la alemana lleva planteando la iniciativa de manera reiterada desde 2019, el interés de los socios comunitarios es limitado.
«Estoy de acuerdo en que las circunstancias geopolíticas actuales merecen en gran medida un cambio en nuestra forma de actuar… pero, siendo realistas, no estoy seguro de que vayamos a llegar muy lejos», comentó una fuente comunitaria.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)