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La UE está avanzando hacia la centralización de la supervisión de los mercados de capitales. ¿Tienen razón los países en mostrarse preocupados?

Euractiv
Eurogroup Finance Ministers Meeting in Brussels
Reunión de los ministros de Finanzas del Eurogrupo en Bruselas. [Foto: Dursun Aydemir/Anadolu via Getty Images]

Los Estados de la UE suelen mostrarse reacios a ceder competencias a Bruselas. Pero los acontecimientos recientes indican que hay algo que les disgusta aún más: ceder competencias a París.

Durante años, los funcionarios de la UE han animado a los Estados miembros a ceder competencias de supervisión a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (AEVM), el organismo regulador de los mercados de capitales del bloque. Sus esfuerzos han fracasado en gran medida, por una razón muy simple: a los Estados miembros les repugna la idea.

Con una notable excepción: Francia.

La segunda economía más grande de la UE es una de las más firmes defensoras de la integración de los mercados de capitales del bloque, profundamente fragmentados. También ha expresado en repetidas ocasiones su frustración por el estancamiento de la iniciativa europea para canalizar billones de euros de ahorro privado hacia inversiones que impulsen el crecimiento: el objetivo principal de la Unión de Ahorros e Inversiones (SIU).

Pero el respaldo de París a la centralización de la supervisión de los principales actores financieros —incluidas las bolsas de valores, los depositarios centrales de valores y los gestores de activos— también ha avivado las sospechas de otros países de la UE de que podría haber algo más detrás. ¿Es una coincidencia, se preguntan, que la AEVM tenga su sede en la capital francesa?

Muchos creen que no.

«Los franceses no apoyarían la supervisión centralizada, o al menos no lo harían con tanto fervor, si la AEVM no estuviera en París», afirma un diplomático de la UE. (Una pista: no es francés).

Pero, ¿es esto cierto? ¿Están los burócratas de Bruselas realmente confabulados con «les ignobles français» para hacerse con el control de los sistemas financieros de los países de forma subrepticia? ¿Y es la cuestión de la supervisión central una distracción de reformas más importantes, como la renovación del mercado de titulización de la UE o la creación de nuevos productos de ahorro, tal y como sugirió recientemente el primer ministro de Luxemburgo?

Hay buenas razones para pensar que la respuesta a todas estas preguntas es «no».

Por un lado, los expertos coinciden de forma abrumadora en que la centralización de la supervisión es un paso fundamental para crear la SIU —que, según la Comisión, podría generar hasta 470.000 millones de euros en inversiones privadas adicionales al año, o el 2,5 % de la producción total de la UE.

«La supervisión da forma a los mercados», afirma Nicolas Véron, investigador principal de Bruegel, un think tank con sede en Bruselas. «Si la supervisión está fragmentada, los mercados también lo están. Si se quieren mercados integrados, se necesita una supervisión integrada».

Un razonamiento similar llevó al ex primer ministro italiano Mario Draghi a proponer, en su histórico informe de 2024 sobre la economía de la UE, convertir la AEVM en una versión europea de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC), el poderoso organismo de control financiero de Estados Unidos. Esta idea también cuenta con el respaldo del Banco Central Europeo —donde Draghi ocupó anteriormente el cargo de presidente y que, por cierto, tiene su sede en Fráncfort, no en París (aunque hay que reconocer que lo dirige una mujer francesa)—.

Además, la iniciativa de centralizar la supervisión en la AEVM ha obtenido recientemente el apoyo de otras grandes economías de la UE, concretamente Alemania, Italia, España, Polonia y los Países Bajos, que, junto con Francia, se conocen colectivamente como el E6. Si reforzar los poderes de la AEVM es una astuta estratagema francesa, ¿por qué Berlín, Roma, Madrid, Varsovia y La Haya parecen haber caído en ella?

La idea de que la centralización de la supervisión es una artimaña francesa «es un poco absurda», argumenta Véron.

«La opinión de que las decisiones y el comportamiento de la AEVM están enormemente sesgados por el hecho de que se encuentre en París no está bien fundamentada», añade. «Dicho esto, creo que es cierto que los franceses son más constructivos en esta cuestión. Tienen un sentido del orgullo y la pertenencia que les hace ver con mejores ojos la idea de la centralización de las políticas de lo que lo harían si la AEVM estuviera en Fráncfort».

El entusiasmo, en otras palabras, no es sinónimo de maquiavelismo.

Una propuesta capital

Aun así, hay muchos motivos para la cautela —y la preocupación—.

Una de ellas es la enorme complejidad de lo que ha propuesto la Comisión Europea.

El texto legislativo de Bruselas, presentado en diciembre del año pasado y conocido formalmente como el Paquete de Integración y Supervisión de los Mercados (MISP), exige cambios radicales en las competencias de supervisión y la estructura de gobernanza de la AEVM.

En concreto, el MISP trasladaría a la AEVM la supervisión de todos los depositarios centrales de valores, las contrapartes centrales y los centros de negociación «significativos», junto con todos los proveedores de servicios de criptoactivos. También introduciría un nuevo Consejo Ejecutivo independiente, compuesto por cinco miembros, que se encargaría de tomar las decisiones más importantes de la AEVM.

Sin embargo, aún más complicada que los cambios propuestos es la forma en que se presentan. Con una extensión de 500 páginas, el paquete legislativo de la Comisión consta de tres propuestas legislativas que, en conjunto, modifican o derogan 14 reglamentos de la UE y cinco directivas.

Karel Lannoo, director ejecutivo del Centre for European Policy Studies, otro grupo de expertos con sede en Bruselas, sostiene que el paquete es tan complicado que la propia Comisión ha calculado mal a cuántas leyes afectaría en última instancia el MISP. (Él cuenta 19, en lugar de 18).

La complejidad del MISP también significa que el objetivo de la Comisión de finalizar el paquete antes de que termine este año es «poco realista», argumenta Lannoo.

«Este es el mayor paquete ómnibus que existe en este momento», afirma, refiriéndose a las iniciativas “simplificadoras” transversales que Bruselas favorece actualmente. «19 actos legislativos. Dios mío».

Juegos financieros

La política es, como siempre, otro posible escollo.

En una reunión celebrada en Bruselas a principios de este mes, los enviados del E6 presentaron un documento oficioso en el que detallaban su propuesta de centralizar la supervisión a los representantes de los otros 21 Estados miembros. La medida provocó mucha confusión e incluso enfado entre muchos países más pequeños, según varias personas familiarizadas con el asunto.

Podría decirse que tienen motivos para estar preocupados: entre otras cosas, el documento oficioso del grupo proponía eximir a las plataformas alemanas de comercio de criptomonedas de la supervisión de la AEVM, lo que despertó sospechas de que el E6 pudiera haber llegado a un acuerdo.
«Creo que hay regateos», afirma Lannoo. «Yo me llevo esto y tú te llevas aquello».

Pero no todo el mundo está de acuerdo —o, al menos, de acuerdo en que esto sea un problema—.

«Personalmente… no creo que esto sea necesariamente algo malo», dijo un funcionario de la UE de un país que no pertenece al E6. «Los grupos de Estados miembros crean alianzas para promover sus intereses. Esto forma parte del diálogo».

Francia también ha tratado de restar importancia a las acusaciones de que está intentando arrollar a los Estados miembros más pequeños. «Quiero que todo el mundo lo oiga: esta [declaración del E6] es una contribución a nuestro trabajo colectivo, y desde luego no una postura de «lo tomas o lo dejas»», afirmó Roland Lescure, ministro de Finanzas del país, durante la reunión de ayer de los ministros de Finanzas de la UE en Luxemburgo.

Mientras tanto, Irlanda, que asumirá la presidencia rotatoria de la UE de manos de Chipre en julio y que tradicionalmente ha sido uno de los oponentes más acérrimos a la centralización de la supervisión, tampoco parece haberse dejado disuadir —al menos, todavía no.

«Concluir la posición del Consejo sobre el MISP será mi principal prioridad en los próximos meses», declaró a los periodistas a principios de esta semana Simon Harris, ministro de Finanzas de Irlanda. «Si no es ahora, ¿cuándo va a tomar Europa la decisión de profundizar sus mercados de capitales?»

En esto, creo, todos podemos estar de acuerdo.

Resumen de noticias económicas

El BCE sube los tipos de interés por primera vez desde 2023. La decisión del jueves, ampliamente esperada por inversores y analistas, eleva el tipo de referencia del BCE del 2 % al 2,25 %. Se trata de la primera subida de tipos del BCE desde septiembre de 2023. «La guerra en Oriente Medio está generando presiones inflacionistas, y la decisión de subir los tipos de interés se sustenta en una amplia variedad de escenarios que analizan cómo podría evolucionar la crisis y afectar a las perspectivas a medio plazo de la zona del euro», declaró a los periodistas Christine Lagarde, presidenta del BCE. El BCE también elevó sus previsiones de inflación para este año al 3 %, frente al 2,6 % previsto en su anterior pronóstico de marzo; asimismo, rebajó su previsión de crecimiento para este año en 0,1 puntos porcentuales, hasta el 0,8 %. Leer más.

La UE anuncia la congelación del límite máximo del precio del petróleo en las últimas sanciones a Rusia. Las medidas propuestas por Bruselas —el vigésimo primer paquete desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú— congelarían el límite ajustable de la UE al precio del petróleo de las exportaciones rusas hasta enero del próximo año. El mecanismo permite a las empresas de la UE prestar servicios a los petroleros rusos siempre que el petróleo se venda por debajo del umbral actual de 44,10 dólares por barril. Los diplomáticos, sin embargo, advierten de que la propuesta podría tropezar con obstáculos similares a los que condenaron al fracaso el plan de Bruselas de prohibir totalmente los servicios marítimos en el vigésimo paquete de sanciones, después de que algunas capitales insistieran en que EE. UU. actuara al unísono. Leer más.

(Editado por Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)