La batalla por el 5% que podría decidir el próximo gobierno alemán

Tres pequeños partidos podrían decidir el futuro gobierno alemán

Euractiv
La batalla por el 5% que definirá el próximo gobierno alemán
La batalla por el 5% que definirá el próximo gobierno alemán [Christoph Soeder/picture alliance via Getty Images]

Berlín (Euractiv.de/.es) – A pocos días de las elecciones alemanas, el próximo día 23, el candidato de la formación conservadora CDU/CSU, Friedich Merz, sigue favorito en las encuestas, con la ultraderecha (AfD) pisándole los talones: sin embargo tres partidos pequeños podrían tener la «llave» para el nuevo ejecutivo.

Una de las dificultades en el camino de cara a formar gobierno es que Christian Lindner, líder del partido liberal FDP -ex socio de la coalición «semáforo» con los socialdemócratas del SPD y los Verdes-  parece estar perdiendo fuelle a gran velocidad, según las últimas encuestas.

Hace tan sólo unos meses, ostentaba la poderosa cartera de Finanzas y se jactaba de ser el principal defensor de la austeridad en Europa, mientras Francia -con el lastre de una enorme deuda pública- intentaba esquivar las multas de Bruselas en ciernes.

Sin embargo, desde que el FDP abandonó el gobierno de coalición del canciller en funciones  Olaf Scholz (SPD/S&D), Lindner está relegado en los escaños de la oposición, al tiempo que pelea por la supervivencia de su partido.

El FDP, considerado la voz discordante en el seno de una coalición tricolor con poco gancho entre los electores, tiene en estos momentos, según la  mayoría de las encuestas, una intención de voto por debajo del umbral mínimo del 5% para conseguir representación parlamentaria.

Si no logra superar esa barrera, el que fuera partido de referencia en la arena política alemana, se quedaría a las puertas de entrar al Parlamento, por segunda vez desde 1949.

«Quienes quieran preservar el potencial de un partido liberal en el Parlamento alemán deben salir a la palestra ahora», aseguró Lindner en la reciente conferencia del FDP en Potsdam.

El FDP no es el único partido atrapado en el limbo de la incertidumbre demoscópica que lucha para no ser irrelevante.

La lista de las formaciones que rondan el umbral de ese 5% incluye a la controvertida Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) y Die Linke, el principal partido de extrema izquierda de Alemania.

Hasta antes del día de las elecciones no se sabrá quién pasa el fatídico corte, ya que las decisiones podrían reducirse al 1% de los votos en cada caso y a una cláusula constitucional especial.

En caso de superar el umbral, influirían significativamente en la formación del futuro gobierno de Alemania, al cambiar las mayorías.

Un sondeo, publicado por la empresa Forsa hace tres semanas, pronostica que los tres partidos más pequeños no alcanzarían el umbral, lo cual reduciría el número de grupos en el Bundestag de siete a cuatro: la cifra más baja desde 2017.

Eso sería un verdadero «regalo» para los favoritos – la CDU/CSU (PPE)- que rondan el 30% de apoyos en las encuestas, seguidos del partido de ultraderecha Alianza para Alemania (AfD/Europa de las Naciones Soberanas).

Ese porcentaje de votos se traduce en alrededor del 37% de escaños del Parlamento cuando se reparten entre menos partidos, lo que permite a la CDU/CSU obtener una mayoría de gobierno con un solo socio de coalición adicional.

Sin embargo, pocos días antes, otra encuestadora, YouGov, situaba tanto al FDP (5%) como al BSW (7%) por encima del umbral.

Si Die Linke (4%) también supera la barrera, la cuota de escaños de la CDU/CSU se reduciría al 30% y se necesitaría  una coalición tripartita, algo que muchos temen después de que el «experimento de Scholz» del SPD, los Verdes y el FDP acabara en dolorosas guerras intestinas.

En ese sentido, Friedrich Merz ha subrayado en repetidas ocasiones que sólo un gobierno orientado a la acción -que no esté inmerso en constantes combates internos- puede dar la vuelta a la maltrecha economía alemana.

Los problemas de Wagenknecht

Hay mucho en juego .

Die Linke (La Izquierda), que surgió del partido en el gobierno de la extinta Alemania Oriental bajo la égida de Moscú, abandonó pronto la carrera por garantizarse ese dorado 5% y en su lugar lanzó un plan para aprovechar una laguna en el sistema electoral alemán.

Los alemanes emiten dos votos en las elecciones, uno para un diputado de su circunscripción local y otro para un partido: ese último determina cuántos escaños obtienen todos los partidos que alcanzan el 5%.

Pero hay una excepción: si un partido que no llega al 5% gana al menos tres circunscripciones, sigue obteniendo la proporción de escaños que obtendría si no hubiera umbral.

Die Linke no sólo está a punto de ganar tres circunscripciones, para las que ha presentado a tres políticos casi en edad de jubilarse. Irónicamente, también está disfrutando de una tendencia que podría llevarle a alcanzar el 5% en la votación final.

Se beneficia del giro centrista del Partido Verde, un competidor directo, según señala Jan-Philipp Thomeczek, politólogo de la Universidad de Potsdam.

También es un golpe para Wagenknecht, la estrella fugaz de la política alemana, que abandonó Die Linke el año pasado para lanzar BSW, un partido de izquierdas conservador que mantiene un tono bastante conciliador con Rusia.

De manera intermitente, su nuevo partido alcanzó elevados picos de apoyo en las encuestas, montado a lomos de la preocupación de los alemanes por la escalada de la guerra de Ucrania.

Sin embargo, es posible que parte de ese apoyo se haya diluido tras los primeros éxitos en las elecciones regionales, y bajado a medida que la guerra ha ido pasando a un segundo lugar en la campaña electoral, comenta Thomeczek.

Podría convertirse en una lucha durísima.

«A nivel nacional, será difícil que ambos partidos se mantengan por encima del 5% al mismo tiempo, porque tienen un mayor solapamiento de votantes potenciales», explica Thomeczek.

Para incentivar a sus seguidores, Wagenknecht ha vinculado las elecciones a su futuro político. «Quien no esté en el Bundestag ya no es relevante en la política alemana», afirmó recientemente.

La motosierra de Milei, a la «alemana»

Mientras tanto, Lindner ha asumido su nuevo estatus de paria, aprovechando su imagen de dinamitador de la coalición y unas revelaciones según las cuales su partido planeó en secreto la ruptura del gobierno tricolor.

En ese sentido, Lidner ha citado como ejemplos a seguir al multimillonario Elon Musk y al presidente argentino Javier Milei, ya que ambos están recortando de forma drástica el aparato estatal.

Tras las reacciones de rechazo, dio marcha atrás y recomendó el uso de tijeras de podar metafóricas para recortar la regulación en lugar de la «motosierra» de Milei.

En la cita de Potsdam, hace tres semanas, Lindner prometió salvar la maltrecha economía alemana con «ideas igualmente disruptivas», y criticó «el nuevo gasto público, las nuevas subvenciones, las nuevas restricciones, las nuevas normas sociales, los nuevos programas sociales».

La cúpula del FDP se muestra confiada de cara a las elecciones, y muchos afirman que es posible alcanzar el 5%. A diferencia de la CDU/CSU, la perspectiva de una coalición tripartita fue bien acogida, ya que permitiría al FDP formar gobierno con la CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD.

Los derrochadores de Europa no deberían alegrarse demasiado pronto. Lindner podría volver.

///

[Editado por Martina Monti/Euractiv.es y Fernando Heller/Euractiv.es]