¿Qué está en juego en las elecciones alemanas?
Es casi seguro que el día del sufragio se pondrá fin a la era de la ex canciller Angela Merkel (CDU/PPE), sí ha leído bien
Berlín (Euractiv.de/.es) – Casi nadie apostaba por un anticipo electoral en Alemania, casi nadie quería volver a las urnas, pero los comicios de este domingo podrían ser los más decisivos para el país en varias décadas, con un fuerte impacto también en el resto de Europa.
La -truncada- gestión del canciller en funciones, Olaf Scholz (SPD/S&D), después de que saltara por los aires la «coalición semáforo» (SPD, Verdes y Liberales(FDP), con la salida de éste último, ha sido en la práctica una continuación del mandato de Merkel.
¿Pero por qué debería importarle lo que pase en Alemania el próximo día 23? Alemania es la mayor economía de la UE y el socio comunitario con más población. Lo que ocurre en Berlín trasciende las fronteras de la capital alemana.
Las malas noticias procedentes de Alemania, entre ellas la recesión, o la situación de tensión política del país, repercuten en todo el bloque.
¿Qué quieren los partidos y qué efectos podrían tener los resultados de los comicios para la UE?
Para responder a estas preguntas hemos elaborado una breve guía.
El trasfondo de las elecciones:
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
¿A quién votan los alemanes?
CDU/CSU – Los democristianos
SPD – Los socialdemócratas
Los Verdes
FDP – Los Liberales
AfD – Alternativa para Alemania
Die Linke – La Izquierda
BSW – Alianza Sahra Wagenknecht
¿Cómo van las campañas?
Los partidos alemanes de centro se prepararon para focalizar su campaña en la pésima situación de la economía, pero hasta la fecha, el debate ha estado dominado por la inmigración.
Tras varios atentados cometidos en los dos últimos meses, en los cuales los principales sospechosos son inmigrantes -la agresión con arma blanca en Aschaffenburg y Solingen y un atentado en un mercado navideño en Mannheim-, la opinión pública se ha inclinado a apoyar posturas de «mano dura» con la inmigración.
Según un sondeo reciente, la oposición conservadora -los democristianos (CDU) y su partido hermano bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU)- va en cabeza con un 30%, seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland), que va camino de lograr su mejor resultado histórico con un 22%. Los antiguos partidos de coalición obtienen un 15,5% (SPD), un 13% (Verdes) y un 4% (FDP), respectivamente.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
La extinta coalición de Scholz, inmersa en varias luchas intestinas, se rompió el 6 de noviembre después de que Scholz cesara al Presidente del FDP y Ministro de Finanzas, Christian Lindner, en una disputa sobre política económica y el presupuesto del gobierno. La ruptura no fue amistosa, pero sí inevitable.
Aunque Scholz y Lindner representan a distintos bandos políticos, formaron una coalición en 2021 con los Verdes, pero poco después comenzaron los primeros roces.
La invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, golpeó duramente a la economía alemana, trastocando su hoja de ruta presupuestaria, cuidadosamente calibrada.
Después de eso, se sucedieron múltiples disputas por prácticamente todo, sobre todo por la aprobación de un presupuesto limitado por rigurosas normas de endeudamiento (freno de la deuda).
Ninguna coalición en la era moderna de Alemania ha sido más impopular que el gobierno de Scholz.
Las tensiones alcanzaron su punto álgido en noviembre, cuando el FDP planeó en secreto su retirada de la coalición. Scholz reaccionó rápidamente y cesó a Lindner, lo cual desencadenó la retirada del FDP del tripartito.
Con una coalición desarmada, a Scholz no le quedó otra alternativa que convocar las primeras elecciones anticipadas de Alemania desde 2005, tras un voto de confianza que perdió, como estaba previsto, el pasado 16 de diciembre.
La Cámara Baja del Parlamento alemán, el Bundestag, se disolvió el 27 de diciembre y se fijó la fecha de las elecciones para el 23 de febrero, siete meses antes de lo previsto inicialmente.
¿Cómo funciona el sistema?
Para profundizar aún más: así funciona el sistema electoral alemán.
En Alemania tienen derecho a voto los ciudadanos mayores de 18 años. No eligen directamente a su canciller, sino que lo hacen a través de representantes, para cuatro años. Los representantes del que será el 21 Bundestag eligen entonces al canciller.
Las elecciones alemanas siguen un modelo híbrido. El Bundestag es elegido en base tanto a los principios de la representación proporcional a la elección directa de los diputados.
Eso significa que los alemanes emiten dos votos cada uno. Un voto elige a un diputado local por cada circunscripción, mientras que un segundo voto determina la cuota de escaños de cada partido a través de la representación proporcional.
Es posible votar a un candidato individual del Partido «A» y emitir un segundo voto para la lista del Estado federal respectivo del Partido «B» al mismo tiempo.
Umbral
Veintinueve partidos compiten por 630 escaños. Para entrar en el Bundestag, los partidos necesitan superar un umbral del 5% en la segunda votación.
Si no lo consiguen, no obtienen ningún escaño, a menos que al menos tres de los candidatos del partido ganen sus circunscripciones locales, en cuyo caso el partido recibiría escaños adicionales en función de su porcentaje de segundos votos.
Canciller
Tras las conversaciones con los grupos de partidos del Bundestag recién elegido, el Presidente alemán propone un candidato.
Esa persona necesita obtener la mayoría en el Parlamento para convertirse en canciller, algo que generalmente acuerdan de antemano los partidos en las negociaciones de coalición. Si no lo consigue, se presentará otro candidato que también deberá obtener la mayoría de los votos.
Si ese candidato tampoco consigue la mayoría, se inicia una tercera fase: Gana el candidato más votado. El presidente alemán debe nombrar canciller al ganador en un plazo de siete días o disolver el Bundestag, lo que daría lugar a una nueva ronda de elecciones nacionales.
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[Editado por NA/BS/MM/mk/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]