La UE no puede llenar el vacío que deja EE.UU. en ayuda al desarrollo, lamenta París
La UE quiere intervenir y llenar el vacío que deja Estados Unidos, pero le faltan los recursos financieros para ello
París (Euractiv.fr/.es) – La Unión Europea (UE) tiene un «papel decisivo» que desempeñar en la ayuda mundial al desarrollo tras el repentino cierre, temporal, de la agencia estadounidense de cooperación (USAID), aunque el bloque no dispone de los medios para hacerlo en solitario, asegura en una entrevista con Euractiv.fr el Ministro francés de Desarrollo, Thani Mohamed-Soilihi.
El cierre decidido por el presidente estadounidense, Donald Trump, de USAID, la histórica agencia estatal de ayuda al desarrollo, durante al menos 90 días, deja a la UE en una situación compleja.
En tan solo dos semanas, los responsables de la ayuda al desarrollo en todo el mundo temen que cerca de 55. 800 millones de euros de ayuda exterior estadounidense presupuestados para 2025 puedan, literalmente, desaparecer.
Mientras tanto, la mayor parte de empleados en USAID han sido despedidos o se les ha concedido un permiso retribuido, y sólo queda el personal esencial.
Uno de los vecinos más cercanos de la UE, Ucrania, se llevará la peor parte, al igual que los Balcanes y Europa del Este, todos ellos receptores directos de la ayuda estadounidense.
Aunque la UE quiere intervenir y llenar ese vacío, no dispone de todos los recursos necesarios.
«Europa no puede compensar por sí sola la retirada [de USAID]», explica a Euractiv.fr el Ministro francés de la Francofonía y Partenariados Internacionales, Thani Mohamed-Soilihi.
Faltan suficientes recursos financieros
A medida que Estados Unidos retira sus recursos para ayuda al desarrollo, es cada vez más evidente que la UE carece de la suficiente capacidad para aumentar sus esfuerzos en ese terreno.
El momento no podría ser peor.
La tendencia en las capitales europeas es recortar el gasto público en lugar de aumentarlo, a excepción del gasto militar, lo cual deja la puerta abierta para que otras potencias competidoras cubran ese vacío.
Recortar la ayuda estadounidense al desarrollo de forma tan drástica como ha hecho Trump es un «gran error estratégico» que podría amenazar la estabilidad mundial, aseguró este martes el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Lammy, en una entrevista enThe Guardian.
La UE en su conjunto representó el 42% de toda la ayuda mundial al desarrollo en 2023, por valor de 95.900 millones de euros, según cifras de la OCDE.
La iniciativa «Global Gateway» apunta a recaudar un total de 300.000 millones de euros en inversiones entre 2021 y 2027.
Por otra parte, la porción de los presupuestos estatales de los socios comunitarios destinada a la ayuda al desarrollo ha disminuido constantemente en los últimos años.
Alemania, segundo donante mundial después de Estados Unidos y abanderado de la UE en ese terreno, ha recortado su ayuda en casi 5.000 millones de euros en 2024.
Francia ha reducido drásticamente su presupuesto de ayuda exterior para 2025 en un 32,7% respecto al año anterior.
Este cambio de tendencia ya fue señalado el pasado mes de septiembre por la entonces Comisaria europea de Asociaciones Internacionales, Jutta Urpilainen, quien advirtió de que muchos socios del bloque «han disminuido su financiación a la cooperación al desarrollo».
Sin embargo, a Mohamed-Soilihi no le faltan ideas para intentar cuadrar el círculo de las restricciones presupuestarias.
«Tenemos que movilizar todas las fuentes de financiación, ya sean públicas, privadas, nacionales o internacionales» para «construir alianzas que nos beneficien a todos», asegura el ministro, al tiempo que aboga por una «reforma ambiciosa de la arquitectura de la financiación internacional».
Pero otros tienen ideas que van justo en el sentido contrario.
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el martes que aumentará el gasto militar de Reino Unido al 2,5% del PIB a partir de 2027, y que el incremento se pagará íntegramente recortando el presupuesto británico de ayuda exterior.
Al servicio de los intereses de la UE
Mientras Francia se esfuerza por salir de un agujero de déficit del 6% del PIB, es justo que todas las entidades gubernamentales recorten gastos, asegura Mohamed-Soilihi, siempre que la forma de asignar la ayuda al desarrollo sea más «eficiente», matiza.
«Nuestro objetivo común es ser más eficaces dirigiendo nuestras acciones de forma más estratégica y haciéndolas más visibles tanto para nuestros socios como para los ciudadanos», subraya.
La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de Francia, como se conoce formalmente, es mucho más que ayuda humanitaria y apoyo económico: es una forma de poder blando (soft power) en sí misma, a través de la cual los países donantes pueden atraer a sus homólogos en desarrollo a su esfera de influencia.
Con la polémica decisión de Trump de retirar a su país de las políticas de ayuda internacional al desarrollo, Europa intenta equilibrar la balanza.
Francia y la UE deben «reafirmarse como una potencia [mundial ] estable y orientada hacia los valores», asegura Mohamed-Soilihi.
En opinión del ministro, eso se traduce en revisar el objetivo de los programas de desarrollo para que Europa pueda «estar presente allí donde están en juego nuestros intereses», y reducirlos en regiones que tienen un menor valor estratégico.
Un ejemplo es Ucrania, donde la ayuda no militar de las instituciones de la UE y los Estados miembros ha pasado de menos de 5.000 millones de euros al comienzo de la guerra en febrero de 2022 a 70.000 millones tres años después, según datos del Instituto Kiel.
«En una situación geopolítica tan incierta y con el aumento de los extremismos, necesitamos más que nunca solidaridad, estabilidad y proyectos comunes», subraya Mohamed-Soilihi.
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[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]