Grietas en la "modélica" sanidad sueca

Según un estudio reciente, sólo tres de las 21 regiones sanitarias suecas podrían hacer frente a un siniestro masivo, una guerra o un atentado terrorista de grandes dimensiones.

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Grietas en la «modélica» sanidad sueca: no está preparada para un atentado o un fallo grave
Grietas en la "modélica" sanidad sueca: no está preparada para un atentado o un fallo grave [Photo by Thierry Monasse/Getty Images]

Estocolmo (Euractiv.com/.es) – La ministra sueca de Sanidad ha advertido de la urgencia de aumentar la capacidad del sistema de atención público del país para poder hacer frente a la eventualidad de una crisis masiva. Por su parte, el principal sindicato de médicos asegura que las regiones no pueden aumentar la capacidad por iniciativa propia.

Tras nuevos informes publicados la semana pasada sobre el bajo número de camas hospitalarias y de cuidados intensivos, la ministra sueca de Sanidad, Ann-Charlotte (Acko) Ankarberg Johansson (democristiana), comentó el pasado lunes en la conferencia anual de seguridad y defensa sueca en Sälen que el país debe aumentar su capacidad de atención sanitaria para ser más resiliente, y  no solo en tiempos de paz, sino en caso de crisis o conflicto.

«La invasión de Ucrania nos enseña muchas cosas sobre sanidad también desde la perspectiva sueca. Demuestra lo rápido que un país puede verse sumido en una catástrofe o en una situación de guerra y que muchas cosas pueden cambiar rápidamente.», subrayó.

Para Ankarberg Johansson, Suecia puede sacar muchas lecciones de la situación de Ucrania.

Hay que mejorar la preparación

«Tenemos que reforzar nuestra preparación y asegurarnos de que nuestra sanidad está lista  para hacer frente a las tensiones y presiones que puede provocar una guerra», comentó, al tiempo que añadió que el gobierno ha tomado varias medidas en este sentido y dio a entender que se tomarán más.

Sin embargo, admitió que es un gran reto ya que Suecia lleva muchos años reduciendo el número de camas hospitalarias, atendidas por personal especializado.

Una encuesta de la Junta Nacional Sueca de Salud y Bienestar entre las 21 regiones suecas responsables de la asistencia sanitaria concluyó recientemente que sólo tres regiones tienen capacidad para hacer frente a una emergencia masiva con múltiples víctimas, entre ellas un ataque o un gran atentado terrorista.

Cuatro de las 21 regiones no respondieron a la encuesta nacional, por lo que los resultados se basan sólo en 17 regiones. Se desconoce qué regiones no respondieron. El Consejo de Salud y Bienestar informó a Euractiv.com de que los nombres son confidenciales por razones de seguridad nacional.

Un nuevo informe de la Asociación Médica Sueca (el Sindicato de médicos), revela que Suecia es uno de los países de la UE con menor número de camas hospitalarias per cápita. El Sindicato advierte de que esta situación es «una grave amenaza para la seguridad de los pacientes», y provoca hacinamiento y molestos traslados.

«¿Hemos oído esto tantas veces que ha perdido su significado? Las recurrentes alarmas de los reguladores de que la escasez de camas y las salas superpobladas se han convertido en la norma sugieren que sí», afirma en el informe Sofia Rydgren Stale, presidenta del Sindicato de Médicos.

«La reticencia del Primer Ministro a utilizar las palabras ‘crisis sanitaria’ también lo sugiere, porque si la situación en nuestros hospitales no puede calificarse de crisis, debemos concluir precisamente eso: que la crisis se ha convertido en una situación normal», añadió.

Un 30% menos de camas de hospitales

Entre 2009 y 2023, se produjo un descenso de más del 30%: de 2,8 a 1,9 camas hospitalarias disponibles por cada 1.000 habitantes, según el informe.

La pasada primavera, el entonces Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, animó a Suecia a aumentar su capacidad sanitaria para poder actuar en caso de crisis.

Casi nueve meses después, Suecia sigue necesitando 2.300 camas hospitalarias más y unas 55 camas más de cuidados intensivos, según la Junta Nacional Sueca de Salud y Bienestar.

«Estamos en un momento en el que Suecia debe planificar lo peor. Pero falta preparación. No podemos tener una situación en la que la sanidad y la asistencia social no puedan hacer frente a una guerra desde el primer día. No basta con la buena voluntad: hay que reforzar todo el sistema», afirman Björn Eriksson, Director General de la Agencia, y Taha Alexandersson, Jefe de Preparación de la Junta Nacional de Salud y Bienestar, en un artículo reciente.

El verano pasado, la Junta presentó 160 medidas para resolver la falta de camas en 2026.

Pero Sofia Rydgren Stale duda de que eso pueda lograrse tan rápidamente.

«La autoridad describe un potencial basado en la esperanza de que las regiones trabajen juntas para abrir más plazas asistenciales. Creemos que esto suscita falsas esperanzas entre el personal sanitario y los ciudadanos. Las regiones no están invirtiendo, están haciendo recortes importantes y no son capaces de aumentar la capacidad por iniciativa propia», comenta.

«Vemos que el gobierno está tomando iniciativas para mejorar el acceso, pero observamos que las regiones no responden. El gobierno tiene que exigir más a las regiones del país», agrega la experta.

Una compleja situación de las UCI

Sten Rubertsson, consultor y anestesista en medicina intensiva en la región de Uppsala y experto en cuidados intensivos de la Junta Nacional de Salud y Bienestar, explica a Euractiv que no está claro cuál es el número exacto de camas de cuidados intensivos que se necesitan en tiempos de crisis.

«No sabemos con cuántos de nuestros recursos sanitarios actuales podemos contar para ser funcionales si, por ejemplo, como en Ucrania, nos vemos expuestos a ataques contra nuestras instalaciones médicas. Si, por el contrario, Suecia no es atacada directamente, sino que actúa como receptor de heridos para cuidados secundarios, la situación es diferente en cuanto a la demanda de recursos quirúrgicos y de cuidados intensivos.», subraya.

Durante los momentos más duros de la pandemia de COVID-19, en 2020, las UCI suecas consiguieron duplicar sus camas, pero desde entonces parte del personal se ha marchado.

«En la situación actual, no es seguro que podamos proporcionar con seguridad unos recursos de UCI tan grandes como durante la pandemia», agrega..

[Editado por Vasiliki Angouridi, Brian Maguire y Fernando Heller/Euractiv.es]