EE. UU. podría permitir que los lanzadores europeos disparen cohetes estadounidenses

Este cambio relajaría el control de Estados Unidos sobre su ecosistema armamentístico y facilitaría que los aliados de la OTAN pusieran en común sus municiones.

Euractiv
South Korea Reacts After North Korea Launches Another Test Missile
Un misil ATACMS. [Foto: South Korean Defense Ministry via Getty Images]

Según ha podido saber Euractiv, Estados Unidos está barajando la posibilidad de autorizar el uso de cohetes y misiles estadounidenses en lanzadores europeos, lo que podría eliminar un importante obstáculo para que los aliados de la OTAN compartan munición en tiempo de guerra.

Esta medida supondría un cambio con respecto a la política que Washington ha mantenido durante mucho tiempo de restringir el uso de munición clave estadounidense a sistemas de diseño americano, como el HIMARS y el M270.

La flexibilización de esas normas abordaría una de las mayores debilidades derivadas de la carrera europea por la artillería de cohetes de largo alcance: los países de la OTAN están comprando más lanzadores, pero no todos ellos pueden utilizar la misma munición.

Vuelve la artillería de cohetes

Los arsenales europeos contaban en su día con un gran número de sistemas de artillería de cohetes. Sin embargo, tras la Guerra Fría, esas flotas se redujeron drásticamente a medida que disminuían los presupuestos de defensa y se desvanecía la perspectiva de una gran guerra terrestre en Europa.

Alemania, por ejemplo, solía operar más de 200 lanzacohetes LARS-II y, posteriormente, más de 150 sistemas MARS, la versión alemana del M270 diseñado en Estados Unidos. Hoy en día, cuenta con menos de 40 lanzadores MARS II.

La flota francesa de 55 lanzadores M270 también se ha reducido a nueve, mientras que España carece de capacidad de artillería de cohetes desde que retiró sus sistemas Teruel en 2011.

La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia ha invertido la tendencia. Casi todos los miembros europeos de la OTAN están invirtiendo ahora fuertemente en ampliar sus capacidades de artillería de cohetes. Alemania tiene previsto adquirir unos 200 lanzadores Euro-PULS, Polonia pretende adquirir hasta 500 sistemas HIMARS y Francia está desarrollando su propio sistema.

Uno de los principales motivos es lo que los ejércitos denominan «ataque en profundidad»: la capacidad de alcanzar objetivos con precisión a distancias de más de 500 kilómetros, algo que se considera cada vez más un elemento clave de la guerra terrestre moderna.

Ucrania ha demostrado por qué esto es importante. Cuando los HIMARS llegaron a Ucrania en el verano de 2022, Kiev se hizo de repente con un arma de gran precisión capaz de alcanzar depósitos de munición, puestos de mando y centros logísticos rusos situados muy por detrás de la primera línea del frente.

Fundamental en el combate

Esos ataques complicaron las operaciones rusas y contribuyeron a varios éxitos ucranianos en el campo de batalla.

La lección para Europa es que, en una guerra terrestre a gran escala, la artillería de cohetes de largo alcance volvería a ser fundamental en el combate.

Y, sin embargo, los países no están rearmándose en torno a un único sistema. Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía e Italia han optado por el HIMARS de fabricación estadounidense. Dinamarca, España, Alemania, los Países Bajos y Grecia, por su parte, están adquiriendo el Euro-PULS, una empresa conjunta entre la empresa de defensa israelí Elbit Systems y KNDS.

Desde el punto de vista de la interoperabilidad, esto puede no parecer lo ideal, ya que los componentes no pueden intercambiarse sin más y las tropas tendrán que recibir formación sobre sistemas diferentes, según explicó un responsable de planificación de la OTAN a Euractiv.

Pero el problema más grave es la munición. Los soldados ucranianos que manejan los sistemas estadounidenses HIMARS y M270 han señalado en repetidas ocasiones a Euractiv que la escasez de munición ha limitado sus operaciones.

No todos los lanzadores pueden utilizar la munición

Para la OTAN, esto pone de manifiesto una segunda debilidad: incluso cuando hay munición disponible en otros lugares de la alianza, no todos los lanzadores pueden utilizarla.

La familia de municiones MLRS (MFOM) de fabricación estadounidense solo puede dispararse desde sistemas homologados diseñados en EE. UU., como el HIMARS y el M270.

Tal y como informó Euractiv, Washington ha rechazado anteriormente las peticiones alemanas de integrarlas en otros lanzadores, mientras que Francia no puede dar por hecho que sus existencias actuales de fabricación estadounidense sean compatibles con su futuro sistema nacional.

Ahora, con las conversaciones en curso en Washington, este obstáculo podría superarse. Técnicamente, la integración sería fácilmente factible, según Elbit y funcionarios del Ministerio de Defensa alemán.

Los obstáculos han sido, más bien, de carácter político y comercial, incluidos los costes de desarrollo y la preocupación de EE. UU. de que abrir el acceso a software e interfaces sensibles pudiera proporcionar a los competidores información sobre la tecnología armamentística estadounidense.

Este replanteamiento no se está produciendo de forma aislada. Washington también está tomando medidas para afianzar una mayor parte de su base industrial de misiles en Europa.

Como ya informó Euractiv, Estados Unidos ha aprobado planes para fabricar el misil táctico ATACMS en Alemania; sería la primera vez que este arma se produciría fuera de Estados Unidos.

(Editado por mm, cm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)