La ONU da la voz de alarma respecto a la politización de los asuntos sobre refugiados y asilo
Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, a finales de 2025 había unos 117,8 millones de personas desplazadas por la fuerza de sus hogares en todo el mundo, lo que supone un descenso respecto a la cifra récord de 123,2 millones en 2024.
Los refugiados que huyen de la persecución se enfrentan con demasiada frecuencia a restricciones en su derecho a solicitar asilo, y el debate en torno a la protección se está politizando cada vez más, advirtió este martes Naciones Unidas.
El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, instó al mundo a pasar de gestionar los altísimos niveles de desplazamiento a intentar resolverlos, en un acto conmemorativo del 75.º aniversario de la Convención sobre los Refugiados.
«Nos reunimos en un momento en el que los debates sobre los refugiados y el asilo están cada vez más politizados», afirmó el expresidente iraquí Salih, que en su día fue refugiado.
«Con demasiada frecuencia, las personas obligadas a huir se convierten en chivos expiatorios de inquietudes sociales, económicas y políticas más amplias», señaló en el Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra, donde la Convención se abrió a la firma el 28 de julio de 1951. «Con demasiada frecuencia, se presenta a los refugiados como una carga o una amenaza, en lugar de como seres humanos como nosotros».
Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, a finales de 2025 había unos 117,8 millones de personas desplazadas por la fuerza de sus hogares en todo el mundo, lo que supone un descenso respecto a la cifra récord de 123,2 millones registrada en 2024.
Venezuela, Ucrania, Siria, Afganistán y Sudán
De esos 117,8 millones, 35,6 millones eran refugiados bajo el mandato del ACNUR, y dos tercios procedían de Venezuela, Ucrania, Siria, Afganistán y Sudán.
El descenso del año pasado fue el primero en una década, ya que los conflictos en Irán y el Líbano impulsaron a muchos refugiados acogidos en esos países a regresar a sus hogares, a menudo en circunstancias de riesgo, incluso a Siria y Afganistán.
Salih afirmó que visitaría Siria la próxima semana y añadió que, si el mundo hubiera actuado antes para poner fin a la guerra civil de 2011-2024, quizá millones de personas no habrían huido hacia los países vecinos y Europa.
La nadadora siria Yusra Mardini, de 28 años, que estuvo a punto de ahogarse en el mar al huir de su país devastado por la guerra antes de competir en los Juegos Olímpicos de 2016 y 2020, contó en el acto que, hace unos meses, ella también había regresado a Siria por primera vez.
«Vi a familias que regresaban a su país con lágrimas de alegría, solo para encontrarse con que sus hogares, escuelas, carreteras y hospitales estaban completamente destruidos», dijo, con la voz quebrada por la emoción.
Es una de las 75 firmantes iniciales de la iniciativa Promise, destinada a reafirmar el derecho de las personas perseguidas a buscar refugio en otros países, junto a personalidades como los actores Angelina Jolie, Cate Blanchett y Ben Stiller, y las ganadoras del Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai y Nadia Murad.
«Cuestionado, restringido, denegado»
En un mensaje, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que la convención, acordada tras la Segunda Guerra Mundial, había «salvado millones de vidas».
«Hoy en día, esa promesa se ve sometida a una gran presión. Los conflictos se multiplican, la persecución persiste y un número cada vez mayor de personas se ve obligado a huir. Mientras tanto, el derecho a solicitar asilo es, con demasiada frecuencia, cuestionado, restringido o denegado».
El número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo casi se ha duplicado en la última década, mientras que la financiación se ha desplomado. Estados Unidos era, con diferencia, el mayor donante del ACNUR, pero ha recortado drásticamente su ayuda exterior, mientras que otros países también están ajustando sus presupuestos.
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La financiación del ACNUR se redujo en torno a un 35 % el año pasado. En 2025 se suprimieron casi 5 000 puestos de trabajo, más de una cuarta parte de su plantilla.
«Sin duda, los recortes presupuestarios han tenido un enorme impacto en nuestra capacidad para cumplir con nuestra misión como ACNUR», declaró Salih a los periodistas, y añadió: «Necesitamos más apoyo». Afirmó que Washington seguía siendo un socio «vital» y que «tenemos la esperanza de que esta colaboración continúe».
Salih se mostró a favor de proteger los sistemas de asilo frente a los abusos y, aunque reconoció que los países tienen derecho a ejercer controles fronterizos, insistió en que los refugiados constituyen una «categoría única» que huye de la violencia y la persecución, y no son simplemente personas que «buscan una vida mejor».
(Editado por cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.com/es)