Alemania rediseña su relación con la nueva potencia china

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Berlín (Euractiv)/(EuroEFE).- Alemania se replantea su relación con la “nueva” China, un actor global que desafía a Occidente como potencia en el tablero político internacional.

Consciente de que Pekín es un socio comercial de primer orden, y de que su industria exportadora mira hacia el Este, Berlín presenta una nueva estrategia que busca un equilibrio entre sus intereses nacionales y la necesaria coordinación con el resto de socios de la Unión Europea (UE).

«Ya no se trata de la China de hace diez años, sino de una China cada vez más segura de sí misma en el plano internacional y que intenta configurar el orden internacional basado en normas (para) responder a sus propios intereses», explicó a EURACTIV-Berlín Tobias Lindner, el secretario de Estado alemán en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

«Tenemos que ser capaces de relacionarnos con esta China. Por eso, como gobierno federal, adoptaremos conjuntamente una (nueva) estrategia», añadió.

Aunque el gobierno consiguió mantener en secreto los detalles de la nueva estrategia, en noviembre pasado se filtró un primer borrador del texto.

La primera versión, redactada por el partido de los Verdes, mantenía una postura mucho más dura con Pekín, con medidas que iban desde el cese de las importaciones hasta pruebas de resistencia obligatorias para las empresas en relación con los riesgos «específicos de China».

Sin embargo, está por ver si estas medidas más duras acabarán en la versión final.

DEPENDENCIA DE CHINA

Uno de los principales retos para Alemania en su relación con China es la gran dependencia de Pekín de la mayor economía europea, de donde procede el 45,1% de los productos.

Los riesgos de suministro derivados de esta dependencia también desempeñarán un papel importante en la próxima estrategia.

«Alemania depende especialmente de las materias primas, de las relaciones de suministro de otros países. Allí donde tengamos dependencias críticas unilaterales, tendremos que encontrar respuestas», subrayó Lindner.

Berlín sufrió el impacto de las posibles consecuencias negativas la semana pasada, cuando China anunció controles a la importación de galio y germanio, dos materias primas esenciales para la industria de semiconductores.

La industria alemana expresó su indignación por el anuncio, al afirmar que «pondría de relieve la urgencia de reducir rápidamente la dependencia de materias primas críticas», según comentó la Asociación de la Industria Alemana (BDI) en un comunicado.

El Gobierno alemán abordó la necesidad de reducir los riesgos de su relación con China en su estrategia de seguridad nacional, publicada el mes pasado. Sin embargo, queda por ver cómo planea Berlín equilibrar su relación con China, ya que una posible disociación económica de Pekín no es vista con buenos ojos.

«El peor escenario posible sería una disociación completa de las relaciones económicas, de modo que las empresas alemanas tuvieran que abandonar el mercado o dejaran de recibir suministros», subrayó Lindner.

¿UN ENFOQUE MÁS DURO?

El endurecimiento de la postura de los Verdes y del Liberal (FDP), miembros de la coalición con el socialdemócrata (SPD), ha inquietado a esta última formación, del  canciller Olaf Scholz.

Fue Scholz quien subrayó recientemente que la reducción de los riesgos relacionados con China debería dejarse en manos de las empresas y no del Gobierno.

Ello iría en contra no sólo del anterior proyecto del Ministerio de Asuntos Exteriores dirigido por los Verdes, sino también de la Estrategia de Seguridad Económica de la Comisión Europea, que prevé la creación de un régimen de control para las inversiones relacionadas con la seguridad de las empresas europeas en terceros países.

Sin embargo, Lindner asegura que la estrategia alemana se ha redactado para que sea «compatible con la política común de la UE (en su relación con) China».

«En última instancia, nuestra estrategia será más detallada y representará también un punto de vista alemán. Pero al mismo tiempo debe ajustarse al planteamiento europeo», subrayó el funcionario.

¿POLÍTICA DE UNA SOLA CHINA?

En algunos ámbitos, el gobierno alemán ya ha adoptado una postura más firme en política exterior en relación con China, especialmente en lo relativo a la colaboración con Taiwán.

En marzo pasado, la ministra de Educación, Bettina Stark-Watzinger, viajó a Taiwán para reunirse con políticos y científicos taiwaneses. Era la primera vez en más de 25 años que un miembro del gobierno alemán viajaba a la disputada isla.

Dado que China considera Taiwán parte de su territorio, la reacción de Pekín fue dura, y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Wang Wenbin, expresó su «enérgico rechazo» a un viaje que calificó de «indignante».

Sin embargo, aunque Lindner subrayó que Alemania mantendría su política de una sola China, aseguró que Berlín no se deja amedrentar por las amenazas chinas.

«No dejaremos que Pekín nos dicte cómo deben ser los detalles de nuestra política de una sola China; esto también se aplica a los contactos con el gobierno taiwanés por debajo del umbral de reconocimiento según el derecho internacional», añadió.

Editado por F.Heller