Los políticos alemanes tienen "miedo" a admitir el declive económico del país

Las empresas "no encuentran atractivo invertir en Alemania", afirma Clemens Fuest, Presidente del Ifo.

Euractiv
Los políticos alemanes tienen «miedo» a admitir el declive económico del país
Los políticos alemanes tienen "miedo" a admitir el declive económico del país [Sean Gallup/Getty Images]

Berlín (Euractiv.de/.es) – En vísperas de las elecciones nacionales del 23 de febrero, los políticos alemanes se han lanzado a la campaña electoral ignorando al «elefante en la habitación», la crisis, según el director del principal instituto económico del país.

Los políticos parecen tener «miedo del votante», explicó este jueves en Berlín Clemens Fuest, presidente del Instituto Ifo de Investigación Económica, con sede en Múnich.

«No se habla de los retos, sino de repartir regalos», dijo, refiriéndose al generoso Estado del bienestar del país.

La mayor economía de Europa lleva oficialmente dos años en recesión, y la Oficina Nacional de Estadística confirmó el miércoles una contracción económica del 0,2% en 2024.

La debilidad de Alemania es motivo de gran preocupación para el resto de Europa, especialmente para los países de Europa Central y Oriental que dependen de la industria alemana para obtener empleo e inversiones.

Aunque la economía figura entre las principales preocupaciones de los votantes alemanes de cara a las elecciones de febrero, los principales partidos han ofrecido pocas soluciones significativas, según Fuest.

Al presentar su programa para las elecciones anticipadas de febrero, los socialdemócratas del Canciller, Olaf Scholz, pidieron una reducción del impuesto sobre el valor añadido (IVA) de los alimentos del 7% al 5%, mientras que la oposición conservadora CDU/CSU pidió incentivos fiscales para las horas extraordinarias remuneradas.

Según Fuest, cualquiera de estas medidas sería poco más que un parche sobre los factores estructurales que impulsan el declive de Alemania.

Mientras que la primera sería un «despilfarro del dinero de los contribuyentes», la segunda «no ayudará al mercado laboral», asegura el experto.

«Los verdaderos problemas no se están abordando (…)», añadió, al tiempo que citó los problemas del mercado laboral, la debilidad de la inversión y la concentración de los esfuerzos de innovación en los sectores erróneos.

En muchos casos, «no merece la pena trabajar en Alemania debido a (los generosos beneficios del) Estado del bienestar», comenta Fuest, quien pone como ejemplo a una familia de Múnich con unos ingresos brutos totales de 3.000 euros al mes.

Si la familia aumentara sus ingresos brutos a 5.000 euros, por ejemplo, trabajando más horas, sus ingresos netos sólo aumentarían en 32 euros.

Esto no sólo se debe al aumento de los impuestos y las cotizaciones sociales, sino también a que las transferencias, entre ellas las ayudas a la vivienda, se reducen a medida que aumentan los ingresos.

«Se pueden mejorar un poco las cosas mejorando la interacción entre prestaciones sociales, pero al final hay que reducir las prestaciones sociales si se quiere aumentar el empleo», subraya Fuest.

No es atractivo invertir en Alemania

La inversión privada, por su parte, languidece un 10% por debajo del nivel de 2019. Las empresas «no encuentran atractivo invertir en Alemania», asegura Fuest.

La solución propuesta por la CDU/CSU consiste en reducir el tipo del impuesto de sociedades del 30% al 25%, mientras que el partido socialdemócrata (SPD/S&D) y los Verdes abogan por una bonificación fiscal específica para las inversiones en Alemania.

En esta cuestión, las diferencias entre los manifiestos de los partidos son «menores de lo que parece», explica Fuest.

Pero lo peor es que las inversiones se centran con demasiada frecuencia en los sectores menos innovadores. Europa está atrapada en una «trampa tecnológica intermedia», subraya Fuest, lo cual significa que gran parte de su investigación y desarrollo (I+D) tiene lugar en sectores como la industria del automóvil, la maquinaria y la industria química.

Pero la mayoría de estas industrias, que constituyen el núcleo de la base industrial alemana, «no están creciendo mucho», asegura, «porque hay poca innovación rompedora». En los sectores de alta tecnología, Europa está perdiendo terreno frente a Estados Unidos, alerta.

«Por ejemplo, la empresa de software Palantir», explica.

«El valor de mercado de Palantir es superior al de toda la industria automovilística alemana. Eso demuestra la dimensión en relación con Alemania». señala el analista.

[Editado por Owen Morgan/Matthew Karnitschnig y Fernando Heller]