Más de 50 países se alían desde hoy en la primera cumbre para dejar atrás los combustibles fósiles
Esta histórica Conferencia se celebra en Santa Marta (Colombia) hasta el próximo 29 de abril. Se trata de una iniciativa copresidida por los Gobiernos de Colombia y Países Bajos, y sobre la cual sobrevolará el actual contexto de crisis energética debido al conflicto en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, con una tregua de las hostilidades mientras que estrecho de Ormuz permanece bloqueado, pese a ser estratégico para el transporte de petróleo y gas.
Bogotá/Madrid (Servimedia) – Representantes de 54 países (entre ellos, España) y la UE, además de parlamentarios, académicos, empresarios y diversas organizaciones sociales, participan desde este viernes en la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, un espacio alternativo a las cumbres del clima auspiciadas por la ONU y que suelen celebrarse en noviembre o diciembre de cada año.
Esa histórica Conferencia se celebra en Santa Marta (Colombia) hasta el próximo 29 de abril. Se trata de una iniciativa copresidida por los Gobiernos de Colombia y Países Bajos, y sobre la cual sobrevolará el actual contexto de crisis energética debido al conflicto en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, con una tregua de las hostilidades mientras que estrecho de Ormuz permanece bloqueado, pese a ser estratégico para el transporte de petróleo y gas.
“Durante el último mes, Estados Unidos e Israel han librado una guerra ilegal contra Irán, cuyas consecuencias se han sentido en todo el mundo. No solo se ha erosionado el derecho internacional, sino que también sus repercusiones económicas se extienden mucho más allá de Oriente Medio, lo que demuestra por qué una transición justa hacia las energías renovables es ahora un imperativo de seguridad”, indica Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y miembro fundadora de The Elders.
El origen de la Conferencia de Santa Marta se remonta al pasado noviembre durante la Cumbre del Clima de Belém (Brasil), conocida como COP30. En esa localidad brasileña, principal punto de entrada a la Amazonía, una coalición de 24 países, liderados por Colombia y con España entre ellos, presentó una declaración política para que la COP30 incluyera en su decisión principal una hoja de ruta sobre el abandono de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), algo que finalmente no ocurrió.
«Los combustibles fósiles son el principal causante de la crisis climática», sentenció entonces Irene Vélez, Irene Vélez, ministra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, quien anunció que Colombia, en alianza con Países Bajos, acogería en abril de 2026 en Santa Marta la primera conferencia internacional sobre la transición justa hacia energías renovables.
“Renewable energy can deliver what fossil fuels never can: real and lasting energy security.”
As clean energy investment surges to 2.2 trillion dollars globally, @antonioguterres stresses renewables are the cheapest, fastest and most reliable source of new power. pic.twitter.com/XLy1pdHb0V
— United Nations (@UN) April 22, 2026
‘Coalición de los dispuestos’
España se alió en la COP30 del lado de los países más ambiciosos, con Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, como una de las líderes de ese bando, frente a petroestados que enfriaron la demandada hoja de ruta para dejar atrás los combustibles, con Arabia Saudí a la cabeza.
Además de España, los otros 53 países que participarán en Santa Marta, según pudo saber Servimedia, son Alemania, Angola, Australia, Austria, Bangladesh, Bélgica, Brasil, Camboya, Camerún, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Eslovenia, Filipinas, Finlandia, Fiyi, Francia, Ghana, Guatemala, Irlanda, Islandia, Islas Marshall, Italia, Jamaica, Kiribati, Luxemburgo, Maldivas, Mauricio, México, Mongolia, Nigeria, Noruega, Países Bajos, Palaos, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Portugal, Reino Unido, República Dominicana, Senegal, Singapur, Sri Lanka, Suecia, Suiza, Tanzania, Trinidad y Tobago, Turquía, Tuvalu, Uruguay, Vanuatu y Vietnam.
En esa lista hay países altamente vulnerables a la crisis climática (como las naciones insulares de Palaos, Tuvalu y Vanuatu) y naciones productoras de hidrocarburos (Australia, Canadá, Noruega y Reino Unido).
Así pues, se trata de un grupo de países ambiciosos en la lucha climática. “Es una ‘coalición de dispuestos’ para avanzar lo que las COP no han hecho”, apunta Javier Andaluz, coordinador de Alianza por el Clima y responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción.
Por tanto, naciones favorables a los combustibles fósiles, como Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí, no han sido invitadas a la Conferencia de Santa Marta.
También participarán la Comisión Europea y las Presidencias de la COP30 y la COP31 (esta última se celebrará el próximo noviembre en Turquía con la copresidencia de este país y Australia).
“A pesar de nuestras diferencias, todos los participantes coinciden en la necesidad de priorizar la ciencia y avanzar, con urgencia y de manera coordinada, hacia la eliminación gradual de la producción y el consumo de gas natural, carbón y petróleo. Por ello, la Conferencia servirá como foro para generar consenso y demostrar la voluntad de actuar en esta transición”, afirmó Vélez.
‘Cumbre de los pueblos’
Los coorganizadores de la Conferencia también invitaron a representantes parlamentarios, académicos, del sector privado y movimientos sociales (pueblos indígenas, ONG, pueblos afrodescendientes, campesinos, mujeres, jóvenes y sindicatos). Un total de 2.608 organizaciones expresaron el pasado febrero su interés de acudir a Santa Marta.
Vélez destacó que la Conferencia se celebra en un momento crucial para la agenda climática internacional, con crecientes desafíos en la seguridad energética mundial.
Tras varios días de escucha a diferentes sectores y con una ‘Cumbre de los Pueblos’ paralela, el plato fuerte llegará el martes y el miércoles de la próxima semana con segmentos de alto nivel en los que participarán líderes de los países, entre ellos el presidente de Colombia, Gustavo Petro.
Colombia y Países Bajos destacan que la Conferencia no pretende sustituir las cumbres climáticas de la ONU y que concluirá con un informe que identificará vías para llevar a cabo una transición “justa, ordenada y equitativa” de los combustibles fósiles en favor de las energías limpias.
Tres pilares
Para ello, se abordarán tres pilares temáticos: superar la dependencia económica de los combustibles fósiles, reducir su oferta y demanda, e impulsar la cooperación internacional y la diplomacia climática.
“No queremos ni petróleo ni guerras. Lo que está pasando en el estrecho de Ormuz nos muestra cómo los combustibles fósiles nos traen inseguridad, además de cambio climático, enfermedades y destrucción. Basta ya de que las decisiones de tiranos energéticos como Trump o Putin salpiquen nuestras vidas: frente al odio y el petróleo, desengancharnos de los combustibles fósiles es el mejor escudo posible”, según Pedro Zorrilla, responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace.
Our planet is sending us a clear signal.
From climate change to deforestation and land-use change, the pressures on our planet are growing.
On #EarthDay and every day, the world must accelerate its shift to a sustainable economy, one that works for both people and the planet. pic.twitter.com/VXolJsyFYz
— UN Environment Programme (@UNEP) April 22, 2026
Esther Galende, coordinadora en España de la Iniciativa del Tratado sobre los Combustibles Fósiles, destaca que la Conferencia de Santa Marta es “un evento histórico de la diplomacia climática” porque da un paso más allá del Acuerdo de París, que “no impone ninguna restricción ni a la producción ni al uso de los combustibles fósiles”, que son “la causa fundamental de la emergencia climática” al aglutinar casi el 90% de las emisiones de CO2 y cerca del 70% del total de gases de efecto invernadero.
Por último, cabe destacar que las negociaciones de Santa Marta no girarán en torno a impulsar un nuevo tratado internacional de abandono del petróleo, el gas y el carbón, pese a que así lo pretenden organizaciones de la sociedad civil. “Necesitamos un mecanismo internacional que sea jurídicamente vinculante, es decir, un tratado. Esto tiene que ser la herramienta esencial para lograr impulsar esta transición justa, para pasar de compromisos y de palabras hacia acciones concretas”, apostilla Galende.
///
(Editado por MGR/clc/Servimedia y Fernando Heller)