Italia mantiene entre paréntesis su nueva relación con Pekín

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Roma (Euractiv) / (EuroEFE).- La primera ministra italiana, Giorgia Meloni (Hermanos de Italia), aún no ha decidido si renovará el memorando de entendimiento (MOU) entre Roma y Pekín que expira en 2024.

En 2019, el  gobierno del exprimer ministro Giuseppe Conte firmó el MOU con China. Desde entonces, Italia se ha sumado al grupo de países socios de China en el proyecto Belt and Road Initiative (BRI), conocido como la «nueva Ruta de la Seda», lo que la convierte en el primer país del G7 y el primero de la UE en adherirse.

El acuerdo, válido hasta marzo de 2024, pretende reforzar las relaciones políticas y comerciales entre Roma y Pekín e incluye decenas de acuerdos entre instituciones y empresas. Es necesario un preaviso por escrito de al menos tres meses para retirarse del acuerdo, mientras que la renovación es automática por otro periodo de cinco años.

El comercio entre Italia y China en los últimos tres años «ha batido nuevos récords, alcanzando los 73.550 millones de euros en 2022 y situando a Roma a la cabeza a nivel europeo entre los países que mantienen relaciones comerciales con China», ha declarado el embajador chino en Italia, Jia Guide.

Sin embargo, según Silvia Menegazzi, profesora de Estudios Chinos en la Universidad Guido Carli, hoy el contexto ha cambiado, así como la percepción que Occidente tiene de China.

HACER NEGOCIOS CON CHINA

«Desde el punto de vista político, ya en 2019, el acuerdo creó dificultades evidentes para el gobierno de Conte, frente, sin embargo, a importantes beneficios para la economía italiana», explica la experta a EURACTIV Italia.

«Hoy el contexto internacional ha cambiado considerablemente, y el papel de China es diferente. Esto sólo puede exacerbar aún más el debate político, mientras que el gobierno de Meloni se encuentra en un callejón sin salida», afirmó Menegazzi.

En su opinión, la solución más sencilla puede ser dejar que el acuerdo se renueve, ya que su retirada ocuparía más titulares.

Al fin y al cabo, «hacer negocios con China beneficia a todos», añade.

Antes de su victoria electoral, Meloni era conocida por su hostilidad hacia China, ya que llegó a calificar de «gran error» el acuerdo de Conte con Pekín.

En su puesto de primera ministra, sin embargo, parece más cauta a la hora de adoptar una postura clara.

«Si tuviera que firmar la renovación de ese memorando mañana por la mañana, difícilmente vería (que se dan) las condiciones políticas», declaró Meloni a la agencia de noticias taiwanesa Cna en septiembre, refiriéndose a la renovación prevista en 2024.

«Espero que el tiempo sirva a Pekín para suavizar su tono y hacer algo concreto en favor del respeto a la democracia, los derechos humanos y la legalidad internacional», subrayó, al tiempo que criticó duramente las tensiones en Taiwán provocadas por China.

En estos días, sin embargo, Meloni afirma que el expediente sobre China «todavía se está evaluando», y algunos miembros de su partido han expresado su escepticismo respecto a Pekín.

MÁS «PRUDENCIA»

El ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, cuñado de Meloni, afirmó que el gobierno actuará «con mucha prudencia», algo que, según el ministro, faltó bajo el mandato de Conte.

China «tiene pros, al ser un socio comercial muy importante, pero también contras: un modelo de desarrollo alejado del nuestro, reglas diferentes sobre el respeto de los derechos de los trabajadores, un enfoque distinto sobre el conflicto ruso-ucraniano, sobre el clima, sobre África», asegura.

«Tenemos que movernos en línea con los socios europeos y también con Estados Unidos, con los países de la OTAN, porque una alianza es una alianza, no sólo militar», señaló Lollobrigida en una entrevista a Il Messaggero.

En noviembre de 2022, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, mano derecha de Meloni durante muchos años, afirmó que la posición de Fratelli d’Italia es firme en cuanto a no renovar el acuerdo.

EQUILIBRIO ENTRE DIPLOMACIA Y COMERCIO

«Nuestra posición no cambiará, así que no veo probable una renovación”, declaró Crosetto a Il Foglio después de que Meloni se reuniera con el primer ministro chino, Xi Jinping, al margen del G20 celebrado en Bali en noviembre.

Crosetto subrayó que Italia no puede rechazar la cooperación económica con China, ya que debe aspirar a aumentar las exportaciones a Pekín, pero evitando que las relaciones comerciales sean «demasiado unidireccionales».

El ex embajador Giulio Terzi di Sant’Agata, ahora senador por Fratelli d’Italia, declaró recientemente a Formiche.net: «No quiero ni pensar que en el momento en que se cumpla el plazo no se lleve a cabo una revisión a fondo y una estrecha consulta con los socios europeos y atlánticos para reequilibrar los contrapesos con Pekín».

El ministro de Empresa y “Made in Italy” (Marca Italia), Adolfo Urso, también ha advertido en repetidas ocasiones de que hay que evitar a toda costa la dependencia tecnológica de Pekín para no cometer el mismo error que con la Rusia de Vladimir Putin en materia energética.

Urso afirmó que China intenta «someter a nuestras democracias», «debemos ser conscientes de ello», subraya.

LA DIPLOMACIA DE TAJANI

El pasado mes de febrero, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, se reunió en Roma con el viceprimer ministro y ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani (Fi/PPE), quien afirmó que las conversaciones centradas en el intercambio comercial y el diálogo sobre derechos humanos fueron positivas, pero tachó de «prematuras» las discusiones sobre el acuerdo con Pekín.

«Estamos evaluando el acuerdo», declaró Tajani recientemente.

Con Pekín «tenemos buenas relaciones (…) hay muchas formas de colaboración, incluso comercial (…) Tenemos que tener buenas relaciones con todo el mundo, India, sin embargo, se está convirtiendo cada vez más en un socio estratégico de Italia en ese ámbito», añadió.

Sin embargo, según Menegazzi, India, que en los dos últimos años ha sido considerada por Occidente como un país útil para contrarrestar el ascenso de China, no es un socio ideal en varios ámbitos.

«India también tiene una posición a menudo ambigua en relación con los grandes temas, desde la guerra al comercio. Tiene sus propios intereses, que la mayoría de las veces no coinciden con los de los países occidentales», asegura la experta a EURACTIV Italia.

CAMBIO DE MENSAJE EN BRUSELAS

La guerra de Ucrania fue una llamada de atención para que los europeos se dieran cuenta de que la dependencia económica de un país puede tener resultados devastadores, como la actual crisis energética derivada de la invasión rusa.

Para evitar repetir el mismo error en el futuro, la UE reexamina ahora sus relaciones comerciales con China.

En octubre de 2022, el Comisario  de Industria de la UE afirmó que el bloque comunitario y sus empresas deben ser conscientes de que China es un rival. Esas declaraciones se produjeron en el contexto de varias nuevas inversiones en infraestructuras de la UE, entre ellos puertos, aeropuertos y carreteras.

Pekín se ha visto obligado a rebatir las acusaciones acerca de que está llevando a cabo una «diplomacia tramposa en base a deuda» debido a sus préstamos de importantes sumas a países y proyectos que no eran viables. En el caso de Montenegro, la incapacidad del país para devolver los préstamos chinos estuvo a punto de obligarle a entregar una parte de su territorio hasta que intervinieron tres bancos internacionales.

Sin embargo, China mantiene que no participa en ningún tipo de diplomacia de la “deuda trampa”.

Europa depende en gran medida de China para obtener muchas materias primas críticas consideradas cruciales para el éxito de la transición ecológica y digital. China, por ejemplo, proporciona el 86% del suministro mundial de tierras raras, un elemento crucial para las baterías de los automóviles.

La UE tiene previsto presentar en breve su Directiva de Materias Primas Críticas, con la que pretende reducir la dependencia de Estados no democráticos e impulsar la autonomía europea en ese terreno.

Editado por F.Heller