Alerta en Berlín: muchas empresas piensan deslocalizar su producción

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Berlín (Euractiv)/(EuroEFE).- La elevada inflación y unos precios de la energía que no paran de escalar están presionando a muchas empresas alemanas a pensar en abandonar el país y deslocalizar su producción a otras zonas de Europa, o de fuera del continente, mucho más competitivas.

Según el último informe de la Federación de Empresas Alemanas (BDI), casi dos terceras partes de las empresas germanas citan los precios de la electricidad y el gas entre los factores que están pesando en exceso en sus márgenes empresariales.

Para paliar la situación y evitar tener que hacer las maletas, piden más ayudas estatales, entre otras medidas.

El hecho es que ya hay varias empresas alemanas que están inmersas en un proceso de deslocalización de su producción al extranjero, según ha revelado un estudio de la BDI.

Mientras que el 16% de las medianas empresas encuestadas por la BDI ya ha iniciado los trámites para deslocalizar parte de su actividad, el estudio revela que otro 30% se está planteando tomar medidas para seguir el ejemplo.

«Casi dos tercios de las empresas entrevistadas consideran que los precios de la energía y los recursos se encuentran entre los retos más acuciantes», explicó  Siegfried Russwurm, presidente de la BDI.

«Los precios de la electricidad para las empresas tienen que bajar de forma fiable y permanente hasta un nivel competitivo, de lo contrario la transformación [verde] de las empresas fracasará», aseguró, al tiempo que añadió que es «responsabilidad de los políticos mejorar las condiciones para las empresas en Alemania».

Preocupaciones similares han surgido después de que EE.UU. aprobó la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), dotada con 500.000 millones de dólares, que ofrece generosas subvenciones a la industria verde.

En respuesta a la IRA y al aumento de los precios de la energía, el gigante del automóvil eléctrico Tesla descartó algunos de sus ambiciosos planes de construir su mayor fábrica de baterías cerca de Berlín y anunció en febrero pasado que en su lugar se centrará en el mercado estadounidense.

La preocupación por la competitividad de la economía alemana a escala mundial también está sobre la mesa. La Comisión Europea vaticinó el mes pasado que el país estará entre las economías de menor crecimiento de la eurozona en 2023. Los  elevados costes de la energía y los precios del carbono en la UE se han citado repetidamente como razones para debilitar la posición del país en el “ranking” de la competitividad mundial.

IMPRESCINDIBLES AYUDAS ESTATALES

«Estamos detectando que la inversión en industrias intensivas en energía ha caído significativamente en Alemania», comentó en abril pasado Clemens Fuest, presidente del Instituto Ifo, la principal institución de investigación económica de Alemania, en entrevista con el periódico local Augsburger Allgemeine

Por su parte, el ministro de Economía, Robert Habeck, ha adoptado una postura proactiva en este asunto.

El mes pasado propuso un paquete de medidas para reducir el precio de la electricidad para las empresas, incluidas subvenciones temporales. Este lunes, Habeck anunció que las empresas alemanas podrán acogerse a un programa de «Contratos de carbono por diferencia», que subvencionará la transición hacia un proceso de producción neutro en carbono para los solicitantes que hayan sido seleccionados en el programa.

La BDI ha subrayado la necesidad de aplicar reformas más ambiciosas.

«Para seguir invirtiendo, las industrias alemanas necesitan una reducción de la burocracia y recortes fiscales específicos», explicó Russwurm.

Editado por F.Heller