Tras la era Orbán, la Unión Europea se enfrenta a la cruda realidad de Ucrania

La cumbre celebrada en Chipre ha puesto de manifiesto que el camino de Kiev hacia la adhesión a la UE será largo y, posiblemente, arduo. «Es un proceso largo, muy duro», declaró el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

/ Euractiv
Informal EU Leaders Summit In Cyprus
Volodimir Zelenski. [Foto: Byron Smith/Getty Images]

Nicosia (Euractiv)- A pesar del calor del sol mediterráneo, la reunión de líderes europeos celebrada en Chipre ha ofrecido una valoración poco optimista sobre la posibilidad de que Ucrania encuentre un camino rápido o fácil hacia la adhesión a la UE.

Incluso el propio presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, parece haber reconocido los límites de la rapidez o la facilidad con que su país asediado pueda encontrar un hogar europeo.

«Es un proceso largo, muy duro», declaró António Costa, presidente del Consejo Europeo, tras la cumbre de dos días de los líderes de la UE, recordando el camino de nueve años que recorrió su país natal, Portugal, hasta su adhesión. «No podemos fijar plazos artificiales, ya sean tres meses o diez años».

Sus comentarios reflejan el cambio de opinión más generalizado entre las capitales de la UE. Aunque Bruselas ha explorado en los últimos meses enfoques más flexibles, incluido un concepto descrito informalmente como «ampliación inversa», que permitiría una integración política más temprana, sigue habiendo poco interés entre los líderes por apartarse del marco establecido de la UE, basado en los méritos. Por muy rápido que avance Ucrania, la ampliación seguirá siendo, en palabras de Costa, «un proceso basado en el mérito».

«Acercar gradualmente Ucrania a la UE»

El canciller alemán, Friedrich Merz, se hizo eco de la valoración de Costa. «Está claro para todos que la adhesión inmediata de Ucrania a la Unión Europea no es, por supuesto, posible», declaró a los periodistas, añadiendo que la UE debería tratar de «acercar gradualmente Ucrania a la UE» vinculando su integración a reformas específicas.

Zelenski, que se unió a los líderes para la cena del jueves por la noche en Ayia Napa, pareció admitir que la adhesión de Kiev no será posible en un futuro próximo. «Lo deseamos mucho, siempre me gustan las cosas concretas», dijo el presidente ucraniano, medio en broma, cuando se le preguntó si su país podría incorporarse a la UE en 2027, tal y como había instado anteriormente —un plazo que incluso la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha tratado con cautela—.

Al caer la noche sobre Chipre, el tono de Zelenski se tornó sombrío. «Depende en gran medida no solo del presidente Costa y de la presidenta von der Leyen. Necesitamos la unanimidad de todos los aliados».

Los líderes de la UE llegaron a Chipre el jueves con el ánimo notablemente optimista —esperando lo que un diplomático describió como unas «vacaciones muy cortas»— tras acordar, apenas unas horas antes, un paquete de préstamos para Ucrania que llevaba mucho tiempo retrasado y una nueva ronda de sanciones contra Rusia.

Una oportunidad para pasar página

La reunión, la primera desde la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría, se consideró en general como una oportunidad para pasar página. Sin embargo, el ambiente en Ayia Napa resultó más matizado. «Creo que hay un poco demasiada euforia por el hecho de que Viktor ya no esté allí», dijo el primer ministro belga, Bart De Wever, antes de la cena del jueves, advirtiendo contra las expectativas de un consenso automático en el futuro sobre la política del bloque respecto a Rusia.

Esa nota de cautela se trasladó a los debates sobre energía, donde resurgieron las divisiones sobre la mejor manera de responder a la crisis energética desencadenada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El día antes de la cumbre, la Comisión había propuesto una coordinación más estrecha en materia de combustibles estratégicos, como el gasóleo y el combustible para aviones, junto con ajustes específicos en las normas de ayudas estatales.

Varios líderes manifestaron su malestar con algunos aspectos de este enfoque. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue una de las que expresó sus reservas, sugiriendo que las propuestas de la Comisión aún no reflejan plenamente las preocupaciones de los Estados miembros. «No creo que sea la única en el Consejo», afirmó.

También surgieron divisiones sobre la política de la UE hacia Irán, y Merz sugirió que el bloque debería suavizar las sanciones a Teherán como parte de un acuerdo de alto el fuego. No todos estuvieron de acuerdo. «Es demasiado pronto, no tenemos una buena experiencia con Irán», dijo Costa. «No podemos ignorar la naturaleza del régimen, la violencia del régimen contra su pueblo y las miles de personas que han matado recientemente».

///

(Editado por bw, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)